Se dice cuando alguien llega a una fiesta o a cualquier plan entrando con toda la actitud, bien montado y con una seguridad que se siente en el ambiente. Es como aparecer diciendo sin hablar: aquí llegué yo, miren y aprendan. Muy de rumba, de parche y de querer impresionar, a veces con un toque de agrandado.
"Apenas entró al bar con las botas brillando y la cadena afuera, todo el mundo volteó. Ese man sí pisó babilla y ni había sonado el primer reguetón."