Se dice de alguien o algo que de lejos se ve de diez, como si fuera la gran cosa, pero cuando te acercas se le caen los brillitos. Vamos, pura fachada: mucha pinta, poco fondo. Es una forma medio burlona de bajar el hype sin ponerte pesado. Y sí, tiene su maldad sabrosa.
"No te emociones, compa: en fotos se ve de lujo, pero en persona está bien equis. Ese vato es un diez tlaxcalteca, nomás de lejitos."