Se dice cuando alguien tiene que esforzarse a lo bestia para conseguir algo, como si literalmente tuviera que subir un cerro a puro ñeque. Sirve para hablar de trámites eternos, favores imposibles o situaciones llenas de cachos y vueltas. No es que sea heroico, es que la vida se pone pesada y toca aperrar.

"El compadre tuvo que trepar el cerro entre secretaría, correos y mil cachos pa' que el profe le subiera la nota, y más encima le pidieron otro papel."

En Durango se usa para decir que alguien se va al cerro a caminar, pistear o simplemente desaparecer un rato del ruido y del estrés. Es como desconectarse del mundo y respirar aire fresco, ya sea con la raza o en solitario. Suena muy de aventura, aunque a veces solo sea ir a echar chisme y ver el atardecer.

"Traigo la cabeza hecha bolas con la chamba, al rato vamos a trepar el cerro con unas cheves y a ver si se nos baja lo amargados."

Pausa chistera

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