Se dice de alguien que va borrachísimo, pero borrachísimo de verdad, como si fuera un cubata con patas. Es ese punto en el que ya no controlas el volumen, te ríes de cualquier cosa y te crees íntimo del camarero. Muy de noche madrileña, de bar en bar y con cero dignidad. Y sí, suele acabar en drama o en karaoke.
"Ayer Dani estaba como un cubata, se puso a darle la chapa al segurata, pidió otra ronda y acabó en el karaoke berreando Despacito con una servilleta de corbata."