Penne lluvia romana
RecetaHoy cocinamos una pasta que es la única “lluvia de polvo” que nos gusta en la casa: polvito de parmesano cayendo con dignidad sobre un plato generoso de penne rigate. Esto es rebelión del polvo, pero en versión sabrosa.
Ingredientes:
- 320 g de penne rigate (que atrapan la salsa como si fueran antenitas)
- 70-90 g de mantequilla (sí, hoy se viene cremosidad)
- 10-14 hojas de salvia fresca (la capa aromática del bosque)
- 1 diente de ajo, aplastado (opcional, para darle carácter sin ponerse pesado)
- 70 g de Parmigiano Reggiano o Pecorino Romano, rallado fino (tu “polvo noble”)
- Sal y pimienta negra
- Opcional: un chorrito de limón o ralladura (para cortar la mantequilla con gracia)
Preparación:
Pon una olla grande con agua y sal a hervir. Cuando parezca que está cantando ópera, mete la pasta y cuécela al dente, que los penne no han venido a deprimirse.
Mientras, en una sartén amplia, derrite la mantequilla a fuego medio-bajo. Añade la salvia y deja que chisporrotee suave. La idea es que la mantequilla se perfume y la salvia se ponga crujientita por los bordes, como hoja tostada de otoño. Si usas ajo, que esté ahí un ratito y luego lo retiras, para que no se coma el show.
Guarda un vasito del agua de cocción y escurre la pasta. Échala a la sartén y remueve como si estuvieras barriendo el polvo, pero con amor. Si ves que falta jugosidad, añade un chorrito del agua reservada para emulsionar y que la salsa abrace.
Sirve y deja caer la lluvia de parmesano por encima. Pimienta negra al final y, si te apetece, un toque de limón para que todo se despierte.
Consejo del bosque: el polvo normal vuelve aunque limpies, pero el de queso se va porque tú lo invitas a desaparecer. Si hoy necesitas una victoria doméstica, que sea comestible.