No hace falta picar para ser importante
Reflexión"Lo que sostiene el mundo casi nunca presume."
Nosotros miramos a las abejas y pensamos: vaya curro más silencioso. Van de flor en flor, sin medallas, sin aplauso, sin “mira lo que estoy haciendo”. Y aun así, gracias a su paseo insistente, el bosque se pone fértil, los árboles dan fruto y la vida se organiza.
Y luego está la confusión humana: a veces creemos que para tener valor hay que ir con aguijón por delante, como si el respeto se ganara pinchando a la peña. Pero la abeja no es importante por picar. Es importante por conectar. Por hacer de puente. Por dejar una cosita buena aquí y otra allá hasta que, sin darte cuenta, aparece un jardín entero.
Si hoy el día viene con gente avispada (de esas de cintura estrecha y comentario rápido), igual tu superpoder no es responder más fuerte. Igual es seguir palante con tu misión: hacer tu parte, sin ruido, y volver a casa con las manos llenas de algo útil.
¿En qué momento de tu día puedes ser “abeja”: conectar, aportar y seguir, sin entrar al pique ni ponerte el disfraz de nadie?