En Santa Cruz se usa embolar para decir que alguien te está cansando, aburriendo o molestando tanto que ya te tiene hasta el gorro. Puede ser por chistes pesados, por insistente o porque habla demasiado. Es como decir que te está hartando, pero con sabor bien camba, y hay que admitir que suena bastante gracioso.

"Che, tu primo ya me tiene embolado con la misma historia, decile que se calme un rato que me va a hacer explotar."

En Murcia se dice cuando alguien se pone a hacer el payaso para llamar la atención o animar el ambiente, pero le sale regulero y da más vergüenza ajena que otra cosa. Es como intentar darle bola a la situación a base de numerito, y tú pensando: colega, para ya, que no cuela.

"En la cena de empresa, Mateo se marcó un pseudo breakdance al lado del jefe y todos tiesos. Yo solo pensaba: está embolando fortísimo, que alguien le quite el altavoz."

En Canarias, embolar es meterse en un lío o en una tarea sin tener ni idea, pero tirando pa’lante con más fe que técnica. Es ese momento de decir: yo me lo guiso, yo me lo como, y acabar improvisando con tutoriales, cinta aislante y buen rollo. A veces sale bien, a veces la lías parda.

"Ayer Nacho se puso a embolar con la tubería rota, vio dos vídeos y dijo que era fácil. Resultado: el piso como una piscina y él pidiendo toallas a los vecinos."

Se dice cuando alguien se pone a soltar charla y opiniones de todo, como si fuera experto en la vida, pero en realidad no tiene ni idea. Va de hablar por hablar, enredar al personal y quedar de listillo. En Madrid suena a dar la turra con seguridad absoluta y cero datos. Y oye, a veces hasta entretiene.

"En la terraza, el colega se puso a embolar sobre física cuántica y criptos a la vez, y no sabía ni pedir un café. Menuda turra, macho."

En Argentina se usa para decir que algo te aburre o te da una paja tremenda. También aparece como embolarse, cuando te quedás sin ganas y todo te parece un bodrio. Es bien de charla cotidiana, tipo cuando un plan es un embole o una clase se hace eterna. Cero glamour, pero re útil.

"Fuimos al cumple y a la hora ya estaba mirando el techo. Me emboló mal, así que me tomé el palo y me fui a comer una milanesa."

En Valencia se usa para decir que alguien se lía, se entretiene o se enreda con cualquier cosa y acaba perdiendo el tiempo, normalmente por despiste o por evitar lo que toca. Vamos, que en vez de ir al grano, se pone a hacer mil historias y se le va la mañana. Pasa más de lo que se admite.

"Tío, deja de embolar con el móvil y ponte ya con el curro, que luego vas corriendo y ni has comido ni na."

En México se usa para cuando alguien se pone a inventar pretextos bien rebuscados para zafarse de un plan que no le late, casi siempre a última hora. Es como echarse un rollo larguísimo para que suene creíble, aunque huela a mentira desde lejos. Si alguien “embola”, normalmente ya te dejó plantado y todavía se hace el digno.

"Íbamos a la peda y el Paco salió con que se le descompuso el refri, se le murió el WiFi y su tía lo necesitaba urgente. No inventes, ese güey anda embolando bien cañón."

En Sevilla, embolar es liarte a soltar una bola, o sea, inventarte una historia o una excusa con mucho arte para quedar bien o salir del paso. Se usa mucho en el bar, en la mesa de cartas o cuando te pillan en un renuncio y tú tiras de imaginación. Vamos, vender humo con gracia.

"En el tute, el Manolo renunció y empezó a embolar que si él veía el futuro y contaba cartas. Total, nos tuvo media hora con la película y encima se quedó tan pancho."

Pausa chistera

Sabemos que has venido a culturizarte, pero aquí nos gusta despistar. Mientras tu cerebro procesa expresiones callejeras, nosotros le colamos un chiste por la puerta de atrás.

Si no te ríes en 10 segundos, te hacemos un descuento. Palabra de duende.

¿Te mola lo que decimos? Pues si nos mandas un Whatsapp te vas a partir de risa con nosotros!
Charlemos
Tu cesta: 0,00 € (0 productos)
Imagen del producto

Tu Carrito de Magia

Tu carrito está vacío. ¡Adopta un Magikito!