Se le suelta a alguien cuando está perdidísimo, desubicado y sin saber qué hacer, sobre todo si lo metieron en un plan que no es lo suyo. La gracia es imaginar al periodista intentando “cubrir” una parranda vallenata y quedando en blanco entre acordeones, trago y gritadera. Bien costeña y bien burlona.
"Oye compadre, metieron a Juancho a bailar en la parranda y quedó más perdido que periodista en parranda vallenata, dando vueltas con la cerveza y sin saber a quién seguir."