Arrochinado

Se le dice a alguien que está tirado, súper relajado y sin ganas de moverse, como si se hubiera quedado pegado al sofá. Es ese modo flojera total en el que ya ni te paras por agua. Muy de panas para vacilar al que está echando barriga y no colabora ni un poquito.

"Chamo, deja la flojera: estás arrochinado en el sillón desde ayer y ni pa' buscar el control te paras."

Hacer la cola

En Venezuela se usa para decir que te toca ponerte en una fila, normalmente larguísima, para comprar algo, hacer un trámite o agarrar un cupo. Suele implicar paciencia, calor, madrugón y ese ambiente de gente echando cuento mientras espera. Vamos, el deporte nacional cuando hay escasez.

"Me paré a las 4 y ya había media cuadra, pana. Me tocó hacer la cola pa' ver si agarraba harina y al final salí con un refresco y pura rabia."

Estar en la nota

En La Guaira se dice cuando estás en tu punto, relajado y disfrutando, como que todo te cuadra y no hay estrés. Puede ser por la playa, la música, la compañía o porque te pegó el mood sabroso. Es ese estado de estar fino, tranquilo y pasándola bien sin complicarte la vida.

"Chamo, con esta brisa en el malecón, una empanadita y el coco frío, estoy en la nota, no me hablen de trabajo."

Estar en modo coque

Se dice cuando alguien se pone intensísimo, exagera todo y arma un drama como si estuviera protagonizando una novela. También vale para cuando alguien anda acelerado, hablando duro y actuando como si el mundo se fuera a acabar por cualquier tontería. Es de esas frases que te bajan el show con una sola línea.

"Chamo, Luisa se puso en modo coque porque le dejaron el mensaje en visto y ya estaba llorando, gritando y llamando a medio mundo, pana."

Encender la mecha

Se dice cuando alguien prende el ambiente y hace que la cosa arranque con fuerza, como si le metiera fuego a la fiesta. Puede ser el que pone la música, suelta el chiste perfecto o se lanza a bailar y contagia a todo el mundo. No es literal, claro, pero a veces parece que sí.

"Apenas sonó el dembow, María encendió la mecha y en dos minutos ya teníamos a medio mundo brincando, gritando y bailando como si no hubiera mañana."

Repartir leña

Se dice cuando alguien se pone a soltar regaños, críticas o insultos sin filtro, como si estuviera dando palos a diestra y siniestra. Vamos, que la persona está brava y no perdona a nadie. En La Guaira se oye mucho para describir una bronca intensa, de esas que te dejan calladito y mirando al piso.

"Me agarró la cola y llegué tardísimo, y mi mamá se puso a repartir leña en la sala, que hasta el vecino bajó el volumen."

Porción

En La Guaira, decir que te tocó tu porción es hablar de la parte que te corresponde de algo, casi siempre plata, premio o ganancia. Es como decir mi tajada o mi cuota, pero con sabor costeño. Se suelta mucho después de una vaca, una rifa o una partida de dominó bien peleada. Si la porción es buena, andas bendecido.

"Chamo, cobraron la rifa y ya me dieron mi porción. Hoy invito las empanadas en el malecón, pero no se me alboroten que tampoco es millonada."

Subirse a la montaña rusa

Se dice cuando alguien anda con un sube y baja de emociones o de situaciones, todo cambiante y medio caótico, como en una montaña rusa de verdad. Un minuto estás feliz y al siguiente te quieres arrancar el pelo. Sirve para días intensos, relaciones dramáticas o rachas de suerte y saladera. Puro vaivén, pues.

"Ayer a Juan lo ascendieron, después se le quedaron las llaves dentro del carro y remató ganándose una rifa. Ese pana andaba subido a la montaña rusa todo el día."

Rubia de calamina

Dicho guaireño para llamar a alguien o a algo que se ve fino por fuera, pero es pura pantalla. Es la típica persona que presume de rial, de carro del año o de contactos, y al final todo es cuento. Lo de “calamina” va por el metal baratón que se oxida y se pela, como el show.

"El pana llegó diciendo que vive en un penthouse en Macuto y ni pa' la gasolina tiene. Pura rubia de calamina, chamo."

Tener dos patas izquierdas

Se le dice a alguien que es torpísimo, sobre todo para bailar, jugar fútbol o cualquier cosa que requiera coordinación. Vamos, que se enreda solo y parece que el cuerpo no le hace caso. Es la típica frase para vacilar a un pana sin mala intención, aunque si se pica, ya es otro cuento.

"Chamo, Juan se metió a bailar salsa y entre el giro y el pasito casi tumba la mesa. De pana, ese pana tiene dos patas izquierdas."

Estar en la papa

Se dice cuando estás en una situación buenísima, con suerte o con un plan que te salió redondo. Es como decir que estás montado, cómodo y aprovechando el momento, a veces porque conseguiste un chollo o te cayó algo gratis. No es que estés en una papa literal, pero ojalá.

"Chamo, nos colamos en la terraza del hotel, hay brisa, vista al puerto y pasapalos gratis. Estamos en la papa, vale."

Ponerse las gafas del perol

Se dice cuando alguien está haciéndose el loco, mirando pa' otro lado o inventando excusas, y toca aterrizar. Es como: deja la película y mira la realidad de frente. Suele soltarse en tono de vacile, pero con su empujoncito para que la persona se ponga seria y resuelva de una vez.

"Chamo, ya basta de darle vueltas. Ponte las gafas del perol y dile lo que sientes, que después andas llorando porque se te fue el chance."

Estoy guardado

En La Guaira, decir estoy guardado es que te quedaste en casa, sin planes, en modo bajo perfil. Puede ser por flojera, por ahorrar, porque no quieres ver a nadie o porque la calle está pesada. Vamos, que hoy no sales ni a la esquina. Suena bien de pana y cero drama.

"Pana, ¿vas pa' la playa el sábado? Qué va, estoy guardado, me quedo en la casa con unas arepas, Netflix y el ventilador a millón."

Pegarse el culebrón

Se dice cuando alguien se queda pegado a un drama ajeno, mirando, escuchando y metiendo cucharita como si fuera un capítulo de novela. No es que le pase a uno, es que se lo disfruta de espectador, bien pendiente del chisme y del zafarrancho. Vamos, el que no se despega ni aunque lo llamen.

"Carlos y María se prendieron en la orilla y la mitad de la playa se pegó el culebrón, con cotufas imaginarias y todo, comentando bajito: epa, esto se puso bueno."

Helaito

Se dice de alguien que está tranquilísimo, fresco y sin estrés, como si nada le afectara. Va con esa vibra de no perder la calma ni aunque el mundo se esté cayendo a pedazos. En Venezuela suena bien de calle y a veces lleva un puntico de burla o admiración, porque ese nivel de paz no lo tiene cualquiera.

"Chamo, se fue la luz, el ascensor murió y tú sigues helaito comiéndote una empanada y oyendo reggaetón, como si nada."

Pegar la de calamar

En La Guaira se suelta cuando alguien está a punto de morirse o de quedar reventado, ya sea por un susto, una borrachera o una paliza de cansancio. Es como decir estirar la pata, pero en versión costeña y vacilona. No es literal, claro, es puro drama con humor para exagerar la vaina.

"Chamo, con ese solazo y la subida al cerro sin agua, yo iba pegando la de calamar y ustedes muertos de risa."

Jartarse un pescao

Expresión bien costeña para decir que te vas a dar un atracón de pescado, normalmente frito y recién hecho, en plan paseo a la playa con la gente. No es comer por comer, es ir a gozártelo con su limón, sus tostones y el desorden sabroso del día. Y sí, suele acabar en siesta.

"Chamo, este finde nos lanzamos pa' La Guaira y nos jartamos un pescao frito con tostones, limón y su agüita de coco, que eso es vida."

Montarse en el tren

Se dice cuando alguien se suma a una moda o a una idea solo porque todo el mundo está en eso. Vamos, que se monta en la ola y sigue la corriente sin pensarlo mucho. Sirve para series, retos de redes, chismes o lo que esté pegado. A veces suena medio en burla, pero con cariño.

"Chamo, apenas salió el reto ese y ya Pedro se montó en el tren, subiendo stories como loco y diciendo que él lo hacía desde antes."

Estar en la guaira

Se dice cuando estás metido en un lío y no ves salida, como atrapado pero sin barrotes. Puede ser por plata, por un problema, por mala suerte o por una cadena de cagadas. Es bien de La Guaira y suena a resignación con humor, de esas frases que sueltas pa' no llorar.

"Chamo, se me fue la luz, el banco no pasa la tarjeta y encima el carro no prende. Estoy en la guaira, pana, hoy no es mi día."

Tirar pétalos

Se dice cuando alguien se pone a coquetear o a echarle flores a otra persona con halagos bien melosos, como si estuviera regando el camino de cumplidos. En La Guaira lo sueltan mucho cuando alguien anda en modo conquistador, hablando bonito y tirando labia sin pena. A veces funciona, a veces da pena ajena, pero intento no juzgar.

"Miguel llegó con su flow y se la pasó toda la rumba tirándole pétalos a Julia, que si “reina”, que si “bella”, y la chama ya estaba sonriendo."

Estar en la papa

En Venezuela se usa para decir que alguien está en una posición buenísima: con plata, con contactos o con una suerte que no se la cree. Vamos, que está montado y le va de lujo, mientras los demás están resolviendo como pueden. No es solo estar cómodo, es estar arriba y con ventaja.

"Mira a Carlos, le salió chamba fija, carro prestado y hasta almuerzo en la oficina. Ese pana está en la papa y uno aquí comiendo cable."

¡Deja el cañón!

Se suelta cuando alguien está dando la lata con ruido, bulla o una habladera que no lleva a ningún lado. Es como decirle: ya, bájale dos, deja el show y no sigas fastidiando. Muy de La Guaira, con ese tono de calle que corta el fastidio en seco. Y sí, suele ir con su buen “chamo” al final.

"Llevas media hora con el mismo cuento y con la música a todo volumen. Deja el cañón, chamo, que aquí nadie está pa' ese escándalo."

Estar tocado

Se dice de alguien que anda medio chiflado o que no está pensando muy fino, como si le faltara un tornillo. Puede ser porque está alborotado, porque tomó decisiones sin sentido o porque se le fue la mano con una idea. No siempre es insulto fuerte, a veces va en plan vacilón.

"Chamo, ¿vas a meterte al mar con ese oleaje? Estás tocado, vale. Después no digas que no te avisamos."

Estar en la gandola

Se dice cuando alguien anda en las nubes, distraído, como si tuviera la mente estacionada en otro lado. Es ese pana que no agarra una, se queda mirando al vacío y hay que llamarlo dos veces para que reaccione. En La Guaira suena bien criollo y sirve para bajarlo a tierra sin ponerse pesado.

"Chamo, ¿y tú qué? Estás en la gandola otra vez. Párate, agarra tu vaso y ven pa’ acá, que la música está dura y ya empezó el vacilón."

Echarse una tienda

En La Guaira se dice cuando te tiras una siesta improvisada donde caiga, sin cama ni nada, solo porque el cuerpo lo pide. Suele ser después de comer, en la playa, en una hamaca o hasta en una silla plástica. Es como decir me apagué un rato y volví a la vida. Y sí, a veces roncas sabroso.

"Chamo, después del asado en la playa me eché una tienda bajo el cocotero y cuando abrí los ojos ya era casi de noche, con la arena pegada y todo."

Volver a la realidad de La Guaira

Se suelta cuando se te acaba lo bueno y toca aterrizar en la rutina, sobre todo después de vacaciones o un descanso sabroso. En La Guaira tiene ese guiño de volver al calor, al corre corre y a la bulla de todos los días. Suena medio resignado, pero con humor, como pa' no llorar.

"Chamo, se acabó Los Roques, ahora toca volver a la realidad de La Guaira: calorcito, cola pa' todo y el bus full rumbo a Caracas."

Galopar la cometa

Se dice cuando alguien anda acelerado, emocionadísimo o pasado de vueltas con un tema y no suelta la lengua ni un segundo. Va hablando, inventando y dándole vueltas como si tuviera un motorcito prendido. En La Guaira se usa mucho para el que está eufórico o alborotado. Y sí, cansa, pero da risa.

"Desde que le confirmaron el concierto, Juan anda galopando la cometa, mandando audios eternos y armando el plan como si fuera el manager. No se calla ni pa' respirar."

Armar un chongo

En La Guaira se dice cuando se arma un alboroto bueno, un desorden con bulla y gente metida, ya sea por una fiesta, una pelea o un drama. No es solo celebrar, es que la cosa se salió de control y todo el mundo se enteró. Suena sabroso, pero ojo, a veces viene con regaño incluido.

"En la playa pusieron el parlante a todo volumen y se armó un chongo brutal, llegó medio mundo, la policía y hasta el vendedor de empanadas."

Echarse un camarón

En La Guaira, echarse un camarón es pegarse una siesta bien sabrosa, de esas que te reinician el sistema. Suele salir cuando estás reventado, estresado o vienes de un mal rato, y lo único que te provoca es desaparecer un rato. No es dormir toda la noche, es un descanso express con sabor a playa.

"Chamo, después del matraqueo con mi jefe y el calorón, me fui pa' la casa y me eché un camarón que ni escuché el teléfono."

Echarse un cangrejo

En La Guaira se dice cuando te vas a dar una vuelta por la costa para despejarte, agarrar brisa y sacarte el encierro de encima. Es como recargarte con mar, malecón y sol, aunque sea un ratico. Suele salir cuando tienes rato sin playa y el cuerpo ya la está pidiendo a gritos.

"Chamo, estoy vuelto loco con tanto encierro. Me voy a echar un cangrejo por el malecón, me como una empanadita y vuelvo nuevo."

pana de por vida

Se dice de ese amigo que no es solo pana, sino pana nivel familia, el que se queda contigo en las buenas, en las malas y en las peores. En La Guaira, “pana” es confianza pura: el que te cubre la espalda, te presta, te aconseja y no te deja morir. Lealtad con sabor a costa.

"Se fue la luz, se dañó el plan y el chamo igual cayó con hielo y una corneta. Ese sí es pana de por vida, mi hermano."

Pared de culos

Dicho playero para cuando un grupo se sienta en fila, bien pegadito, y desde atrás lo que se ve es una alineación de traseros tomando sol. Se usa en plan chiste, como para describir la escena y vacilar a los panas. No es fino, pero en la playa de La Guaira suena bastante natural.

"Nos fuimos pa’ la orilla con las sillas y en dos minutos ya teníamos la pared de culos armada, puro pana en fila y el sol dándole sin piedad."

Pegar el viaje

En La Guaira se dice cuando alguien se queda rayado con algo y se mete tan de lleno que parece que vive en ese mundo. Puede ser una obsesión, una fiebre o un enganche brutal con un hobby, una persona o una idea. No siempre es malo, pero cuando te lo sueltan, suele ser porque ya te pasaste de intenso.

"Mano, desde que Carlitos empezó a surfear anda pegando el viaje, se lanza a la playa a las cinco y si no huele a salitre se pone insoportable."

Hablar con gusto

Se dice cuando alguien habla tan sabroso que da gusto escucharlo. Puede ser por el acento, la labia, el flow o porque cuenta las cosas con gracia y te engancha. No es solo hablar bonito, es hablar con swing, como si las palabras tuvieran ritmo. En La Guaira suena bien criollo y bien de calle.

"Chamo, tú cuentas cualquier vaina y uno se queda pegado escuchándote. De pana, hablas con gusto, hasta el chisme suena fino contigo."

Sudar la gota gorda

Se dice cuando te toca esforzarte un montón y acabas sudando a chorros, ya sea por el calor, por currar duro o por las dos cosas a la vez. Es como decir que la estás pasando fuerte y el cuerpo lo está firmando con sudor. En la costa pega especialmente, porque el sol no perdona.

"Me fui a la playa en La Guaira y, entre el solazo y la caminata con la cava, sudé la gota gorda como si me estuvieran cobrando por respirar."

Pana gringo

En La Guaira le dicen así al pana que es de aquí, pero se la tira de gringo: mete acento raro, suelta palabras en inglés y anda con vibra de turista permanente. No es necesariamente insulto, más bien una burla cariñosa para el que vive en modo Miami aunque esté comprando empanadas en la esquina.

"Chamo, llegó el pana gringo con gorrita, Spanglish y diciendo que la playa está super nice, y eso que vive aquí al lado."

Echar un cuento

Se dice cuando alguien se pone a contar una historia con todo el show: larga, sabrosa y con más adorno que verdad. Puede ser para entretener, para justificar algo o para echarse flores. No siempre es mentira, pero casi siempre viene con dramatismo nivel telenovela. Si te lo hacen, prepárate un cafecito porque va pa’ rato.

"Me lo conseguí en la parada y empezó a echar un cuento de que lo persiguieron tres motorizados y un perro policía. Yo nada más asentía, porque ese pana no se calla."

Estar chévere

Se dice cuando algo está muy bien, está bacano o simplemente te gusta. Es el típico sello de aprobación venezolano para una fiesta, un plan, una persona o hasta una comida que quedó en su punto. Suena cercano y relajado, y lo sueltas sin pensarlo cuando algo te deja buen sabor.

"Chamo, el plan de hoy estuvo chévere, comimos arepas, nos fuimos pa' la playa y hasta el pana que siempre llega tarde cayó temprano."

Estar en la papa

En Venezuela se dice cuando alguien está en su mejor momento o en una situación buenísima: con plata, con suerte o con todas las ventajas. Vamos, que la vida le está sonriendo y va sobrado. No es tanto “pasarla bomba” de fiesta, sino estar montado y cómodo, como quien cayó parado.

"Desde que pegó el chance, Pedro está en la papa: se la pasa rulay por La Guaira, comiendo empanadas y presumiendo carro como si fuera artista."

Estar enchufao

Se dice cuando alguien tiene palanca o contactos y por eso le abren puertas que a los demás ni de broma. Vamos, que está bien conectado y consigue favores, entradas, papeles o lo que sea sin sudar. Puede sonar a enchufe y a viveza, pero también se usa en plan broma cuando te sale todo redondo.

"Chamo, ¿y tú cómo conseguiste entradas si eso estaba agotado? Estoy enchufao con el pana que trabaja en la taquilla y me las cuadró."

Macundales

Se dice de los corotos, bultos o cachivaches que alguien carga encima, normalmente más de la cuenta. Vamos, todo el reguero de cosas que llevas en la mochila, en bolsas o en la mano, como si fueras de mudanza. Es muy de la costa venezolana y suena sabroso, aunque a veces da pena ver tanto peso.

"Juanito cayó a la playa con todos sus macundales: neverita, toalla, parlante y hasta una olla. Parecía que iba a acampar una semana, no a darse un chapuzón."

Turbineo

Se dice cuando alguien anda aceleradísimo, hablando o moviéndose tan rápido que no se le entiende ni papa. Es como si tuviera una turbina prendida y estuviera en modo apuro permanente. Sirve para vacilar al que llega alborotado, o para quejarse de ese ritmo loco que no deja ni respirar.

"Marico, ese pana llegó con un turbineo que no le entendí nada, hablaba, caminaba y gesticulaba a la vez, parecía una licuadora con patas en plena autopista."

Echarse una perdidita

Se dice cuando te vas a echar una siestica corta o a desaparecer un ratico para descansar, muchas veces en la playa con la brisa pegándote en la cara. Es como decir me voy a desconectar un momentico y vuelvo nuevo. En La Guaira suena a plan sabroso, cero estrés y full relax.

"Chamo, ese sol me tiene frito, me voy a echar una perdidita en la hamaca y ahorita vuelvo como nuevo pa' seguir en la playita."

Arroz con mango mental

Se dice cuando tienes la cabeza hecha un ocho y todo es un desorden mental. Ideas cruzadas, cero claridad y sientes que no sabes ni por dónde arrancar. Es como tener un arroz con mango en el cerebro, una mezcla rara que no cuadra. Muy de panas para admitir que estás perdido sin drama.

"Mano, me mandaron a hacer la declaración y a la vez cambiar la clave del banco y ya tengo un arroz con mango mental. Se me mezcló todo y terminé pagando el internet dos veces."

rumba de abejas

Se dice cuando hay un gentío alborotado en una fiesta, todo el mundo pegado, hablando duro, bailando y armando bulla, como un panal en hora pico. No es que haya abejas de verdad, es la vibra de zumbido colectivo. Muy de La Guaira para describir una rumba prendida y medio descontrolada.

"Nos fuimos pa' Catia La Mar y se armó una rumba de abejas en la arena, con música a todo volumen, panas bailando y hasta el vecino metido con la cava."

Vente pa'l ruedo

Se dice para invitar a alguien a sumarse al plan, casi siempre improvisado, con rumba, calle y cero formalidades. Es como decir ven pa' acá y métete en el movimiento, que esto se prendió. En La Guaira suena a puerto, panas y amanecer asegurado si te dejas llevar. Y sí, suele acabar tarde.

"Epa, deja la ladilla y suelta ese sofá, vente pa'l ruedo que en el puerto se armó la rumba y después terminamos comiendo empanadas a las cinco."

Echar un significado

Se dice cuando alguien te suelta una indirecta con toda la intención, de esas que no son tan indirectas y tú la captas al vuelo. Es como tirarte un mensajito con veneno suave para que te des por aludido sin armar un show. Muy de calle, muy de La Guaira, y a veces pica sabroso.

"Marico, Luis le echó un significado a María con lo de la camisa roja, y ella toda vestida de verde chicle se quedó tiesa, clarito que era pa' ella."

Tener la mente en el playón

Se le dice a alguien cuando está distraído, ido o en la luna, como si en vez de estar aquí estuviera mentalmente tirado en el playón, pensando en la playa, el vacilón o cualquier otra cosa menos en lo que toca. Es bien de regaño con cariño, de esos que sueltan en clase o en la casa.

"Chamo, te estoy explicando la vaina tres veces y tú nada. ¿Vas a copiar o tienes la mente en el playón otra vez?"

¡Esto es un circo!

Se suelta cuando una situación es un caos total, todo el mundo improvisa y nadie tiene el control. Es como decir que aquello parece un show mal montado, con gritos, enredos y cero organización. Muy de soltarlo cuando algo se desmadra y ya solo queda mirar y decir: bueno, qué circo.

"Chamo, en la reunión nadie llevó nada, el proyector no prendía y el jefe preguntando por el WiFi. Esto es un circo, vale, vámonos por unas empanadas."

Arrecho

En La Guaira, decir que alguien está arrecho suele ser que está bravísimo, picado y con una arrechera encima de campeonato. No va de sexo, va de enojo puro y duro, de estar a punto de explotar por cualquier vaina. Ojo, porque en otros sitios cambia el sentido y te puedes meter en un lío sin querer.

"No le hables a Pedro ahorita, está arrecho porque el viento le voló la sombrilla y se le llenó la cava de arena."
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