En Yucatán se dice cuando la noche se descontrola para bien y lo que iba a ser algo tranqui acaba en fiestón. Es ese plan de una chela y a dormir que termina con música, baile, relajo y cero hora de regreso. No es una palabra fina, pero sí bien útil cuando te agarra la madrugada sin permiso.
"Salimos por una chelita nomás y ya ves, se armó el toquibis: cumbias, relajo, y terminamos buscando tacos a las cinco, todos sudados y felices."