Se dice cuando te armas un plan bien serio, le das mil vueltas, haces listas y hasta te crees productivo, pero al final terminas haciendo lo que se te antoja y mandas la estrategia al carajo. Va mucho para la procrastinación con estilo, como cuando “planeas” estudiar y acabas en cualquier cosa menos eso.
"No manchen, hice horario, colores y hasta alarmas para estudiar, y a la media hora ya estaba con cafecito viendo novelas. Otra vez chineé la estrategia bien macizo."