Se usa cuando hace un frío tan brutal que sientes que hasta el ombligo se te queda duro como piedra. Es una exageración muy sanjuanina para quejarse del invierno o de las noches heladas. Sirve tanto para el frío en la calle como para cuando alguien es rata y no prende la estufa. Y hay que admitir que suena bastante gráfico.

"Anoche en el camping hacía un viento helado que ni la fogata salvaba, estaba por irme a la carpa porque ya sentía que se me congelaba el ombligo mal."

Pausa chistera

Sabemos que has venido a culturizarte, pero aquí nos gusta despistar. Mientras tu cerebro procesa expresiones callejeras, nosotros le colamos un chiste por la puerta de atrás.

Si no te ríes en 10 segundos, te hacemos un descuento. Palabra de duende.

¿Te mola lo que decimos? Pues si nos mandas un Whatsapp te vas a partir de risa con nosotros!
Charlemos
Tu cesta: 0,00 € (0 productos)
Imagen del producto

Tu Carrito de Magia

Tu carrito está vacío. ¡Adopta un Magikito!