Se dice cuando alguien está tocho, marcadito o directamente buenorro, como si se hubiera convertido en superhéroe de gimnasio. Vale para vacilar a un colega o para soltar un piropo con cachondeo, rollo que está fuerte y se le nota. Es bastante de coña, pero se entiende al vuelo.
"Mira al Juan, desde que se apuntó al gym en verano está como un chorimén. Se pone la camiseta apretada y va por la calle en plan sobrao."