Expresión para hablar de una llamada de atención fuerte, una regañada que te dan cuando la has cagado y alguien quiere que espabiles. No siempre es con mala leche, a veces es más bien para que aprendas la lección y no la vuelvas a liar. Suena suave, pero puede doler más que un grito directo.

"Ayer llegué bolo al brete y hoy el jefe me pegó tremendo jalón de orejas, ya me dijo que la próxima me manda a volar."

Es una forma muy usada para hablar de un regaño fuerte pero con cariño, como cuando alguien se pasa de vivo y le toca aguantar sermón. En Norte de Santander un buen jalón de orejas puede incluir mirada asesina, discurso eterno y hasta amenaza de chancla, pero en el fondo es porque sí les importas. Y hay que admitir que a veces hasta hace falta.

"Llegué a las tres de la mañana todo feliz del parche y al otro día mi mamá me metió tremendo jalón de orejas, que hasta el vecino apagó la música pensando que también era con él"

Pausa chistera

Sabemos que has venido a culturizarte, pero aquí nos gusta despistar. Mientras tu cerebro procesa expresiones callejeras, nosotros le colamos un chiste por la puerta de atrás.

Si no te ríes en 10 segundos, te hacemos un descuento. Palabra de duende.

¿Te mola lo que decimos? Pues si nos mandas un Whatsapp te vas a partir de risa con nosotros!
Charlemos
Tu cesta: 0,00 € (0 productos)
Imagen del producto

Tu Carrito de Magia

Tu carrito está vacío. ¡Adopta un Magikito!