Se dice cuando alguien se pone a hablarte sin freno y te suelta un monólogo larguísimo, normalmente aburrido o pesado, y tú solo quieres escapar. Es como comerte una charla no solicitada, de esas que te dejan mirando al infinito. Muy de aquí, muy de bar, y bastante mortal si vas con prisa.
"Salí a por pan y me crucé con Jon, y zas, me metió la chapa con su colección de sellos y la humedad del trastero. Llegué a casa con el pan duro y la paciencia peor."