Se dice cuando vas a jugar una pichanga, o sea, un partido de fútbol improvisado con los cabros, sin árbitro ni tanta regla. Puede ser en la calle, en la cancha del barrio o donde haya dos piedras pa’ hacer arcos. Es plan barato, sudoroso y feliz, y casi siempre termina con talla y bebida.
"Ya po, compadre, ponte las zapatillas viejas y salgamos a pichanga después de almuerzo. El Nacho trae la pelota y el Seba pone dos mochilas pa’ hacer los arcos."