Jardín del Señor
Un hombre orgulloso le enseña su jardín al cura del pueblo. El jardín está impecable: flores perfectas, césped nivelado y ni una mala hierba.
El cura le dice: —¡Qué maravilla, Paco! ¡Es increíble lo que pueden hacer el Señor y tú trabajando juntos!
Y Paco, secándose el sudor, le responde: —Pues tendría que haber visto cómo estaba esto cuando el Señor se encargaba de cuidarlo solo.