Si en tu casa vive una figura Magikita, ya tienes un compi al que culpar cuando desaparece un calcetín. Para que siga haciendo de las suyas desde la estantería, conviene tratarla con un poco de mimo. No necesita comida ni paseos, pero tampoco le viene bien un baño de espuma.
Estas indicaciones son para las figuras de porcelana fría. Una misma pieza puede llevar tejidos, pintura y pequeños accesorios. Si tienes instrucciones específicas para tu figura, tenlas en cuenta: no todos los detalles se limpian ni se sujetan igual.
Coger la figura con cariño y buen apoyo
Antes de moverla, despeja el sitio donde la vas a dejar. Sujeta el peso de la figura por las partes firmes y usa las dos manos cuando haga falta. No la levantes del sombrero, del pelo ni de un brazo. La nariz tampoco es un asa, por mucho carácter que tenga.
Comprueba si hay algo suelto antes de tocarla. El Instituto Canadiense de Conservación recomienda revisar los puntos débiles y apoyar bien los objetos al moverlos.
Son figuras decorativas, no juguetes para abrazar, morder o lanzar. Si hay niños pequeños o mascotas, busca un lugar fuera de su alcance. Podéis inventarle aventuras sin que la figura tenga que hacer las acrobacias.
¿Cómo limpio una figura Magikita?
Para el polvo suelto, utiliza un pincel limpio, seco y muy suave sobre las zonas firmes. Un paño suave y seco puede servir en superficies lisas y resistentes. Da pasadas ligeras, sin frotar ni arrastrar adornos.
Trabaja sobre una superficie despejada y acolchada, lejos del borde. No cepilles pintura que se esté desprendiendo ni tires de hilos, pelo o piezas sueltas. Si algo se engancha, se mueve o deja color en el paño, para. Insistir no la va a dejar «más limpia».
Evita las toallitas húmedas, el alcohol, los limpiadores domésticos y los estropajos. Para una mancha pegada, pregunta antes de probar productos. No hace falta ponerse a experimentar con el duende como si fuera la encimera de la cocina.
El agua, mejor en su vaso
No sumerjas la figura ni la pongas bajo el grifo. Consérvala en un interior seco, lejos de salpicaduras y de la lluvia. Que una superficie parezca barnizada no demuestra que la pieza completa sea impermeable.
Si se moja, retira el agua superficial con pequeños toques de un material suave y absorbente, sin restregar. Déjala secar en un lugar ventilado y estable, a temperatura ambiente. No uses un secador, el horno ni un radiador para acelerar el proceso.
No podemos asegurar que unas gotas sean siempre inofensivas. Si ves pintura que destiñe, una zona reblandecida o alguna pieza despegada, manipúlala lo mínimo y pide orientación.
Un rincón sin sol directo ni equilibrios
Una estantería o una vitrina pueden ir bien si la figura queda estable, con espacio alrededor y margen respecto al borde. Evita el sol directo prolongado, los focos de calor y los sitios húmedos. Piensa también en lo que ocurre al abrir una puerta o sacar un libro de al lado.
En las fotos los Magikitos salen a pasear por el bosque. Eso no significa que las figuras puedan vivir a la intemperie. En casa es mejor un rincón protegido que una aventura permanente bajo la lluvia.

¿Qué hago si se rompe o se despega algo?
Recoge las piezas con cuidado y guárdalas sin que rocen entre sí. Haz fotos del daño antes de intervenir. La reparación dependerá del material, del acabado y de la rotura, así que no conviene prometer un arreglo sin ver qué ha pasado.
Con los pegamentos toca andar con pies de plomo. No apliques uno al azar ni fuerces las piezas para que encajen. Un adhesivo inadecuado puede dejar marcas o complicar una reparación posterior.
Puedes escribirnos para consultar el caso. Describe lo ocurrido y qué has aplicado, si has usado algún producto. Según el daño, puede hacer falta alguien que conozca ese material.
Y después, a disfrutar de su compañía
Un sitio estable, una limpieza suave cuando haga falta y nada de baños improvisados. Con eso ya tienes lo esencial para cuidar tu figura sin convertir la estantería en un laboratorio.
Las travesuras las dejamos para los cuentos. Si mañana falta otro calcetín, el Magikito seguirá teniendo una cara sospechosamente inocente. Pero al menos lo encontrarás seco y lejos del borde.