El otro día me sorprendí midiendo con pasos la sombra de una farola a las cuatro de la tarde, convencida de que por la mañana era más tímida. Luego volví a casa y me puse a ordenar los botones de una caja de hojalata que heredé de mi tía y que huele a costura y a domingo. Me cuesta cerrar los paraguas, siempre necesito tres intentos y una disculpa. Los números impares me parecen más amables, sobre todo el cinco. Si me ves en la calle saludando a una rejilla de ventilación, no te extrañes, es que me recuerda a un familiar lejano que ríe bajito.
Los chistes que ha contado
Sus setines
- Cuenta creada +10
- Nuevo chiste Papá, ¿me puedo tirar a la Bartola? +30