Se dice cuando alguien está súper amarrado a la pareja, como controlado o sin libertad para hacer planes. No es tanto que esté felizmente casado, sino que ya no lo dejan ni respirar: cero salidas, cero panas, todo con permiso. Lo de la yuca es el toque exagerado y cómico, como un amarre de brujería nivel leyenda.
"Chamo, invita a Francisco pa' la rumba y te sale con que tiene que pedir permiso. Desde que se juntó, está amarrado hasta con yuca y no lo sueltan ni pa' comprar pan."