Se dice cuando montas una fiesta bien montada, de esas con música a todo volumen, gente entrando y saliendo, y la casa hecha un desastre al final. Es como decir armar la rumba o armar el bonche, pero con ese toque de fiestón improvisado. Si hay vecinos, seguro se quejan.
"Chamo, en casa de Luis armamos un guateque y se fue la luz dos veces, pero igual seguimos con el parlante a batería y bailando hasta que cantó el gallo."