En Ayacucho se usa para decir que te agarra un ataque de risa y ya no hay forma de parar. Te ríes tanto que te falta el aire, te duele la panza y acabas con lágrimas, como si fueras a reventar de la carcajada. Es bien de calle y suena más sabroso que decir simplemente reírse mucho.
"En la plaza, el Cholo se mandó un chiste y ya fue, todos chasqueando a lo bestia, con la panza doliendo y las lágrimas corriendo."