Se dice del colega con el que quedas para echar unos bolos, unas cañas o unos vinos, y al final la cosa se lía y acabáis de ruta como si no hubiera mañana. No es tu mejor amigo de toda la vida, pero con ese siempre pasan cosas. Vamos, el cómplice oficial de las liadas.
"Quedé con mi colega de bolos para una caña rápida y acabamos de ronda por media ciudad, cantando jotas y pidiendo torreznos como si fuera fiesta mayor."