En Yucatán se dice cuando alguien ya anda medio prendido por el alcohol, alegre, suelto y con la risa fácil, pero sin llegar a estar tirado. Es ese punto en el que todo te parece buena idea y te crees el alma de la fiesta. Suena muy local y tiene su encanto, la neta.
"Con dos chelas y un mezcalito, el Beto ya andaba chikín y se puso a cantar jarana en el malecón como si fuera famoso."