Se dice cuando alguien está despistado, en las nubes o medio ido, como si el cerebro estuviera en modo ahorro de energía. También vale para quien se queda mirando al vacío y no reacciona a nada. En Boyacá suena bien de regaño cariñoso, de esos que te aterrizan sin necesidad de gritar.
En Yucatán se dice que alguien está en la lela cuando anda todo ido, distraído, como si su mente estuviera de paseo por la luna. Es el típico que se queda viendo al infinito mientras los demás ya van en la tercera vuelta. No es insulto fuerte, más bien burla cariñosa, y la verdad es que suena bastante simpático.
Se dice cuando alguien anda despistado, en Babia o con la mente en otro planeta. Vamos, que no se entera de lo que pasa alrededor porque va pensando en mil cosas menos en lo que toca. Suele usarse en tono de burla cariñosa, como para decirle a alguien que espabile un poquito, sin mala leche.