Boyacá es verde esmeralda, puentes coloniales y un frío que cala los huesos pero calienta el alma. Los boyacenses son gente de campo con orgullo campesino, guardianes de tradiciones y de un acento que suena a tierra y a historia.
"Mucho tilín tilín y nada de paletas es una expresión que se usa para criticar a alguien que habla, que promete o que presume mucho, pero que en realidad produce pocos resultados concretos. Por ejemplo, en el trabajo llevan un año prometiéndome un aumento de sueldo, pero ja, mucho tilín tilín y nada de paletas."
"Y esta rosa es una expresión que se utiliza para mostrar sorpresa ante una conducta inesperada o que nos parezca sospechosa de parte de alguien. Por ejemplo: oiga, ¿usted llegando temprano? ¡Y esta rosa!"
"Ay, su merced, mire, no sea malita, colabóreme, yo sé que debí llamar antes, pero es que necesito esa cita un poquito más urgente, ayúdeme su merced, sí, por vida suyita, porfa."
"¡Ay, no! Imagínense que el empleado anterior renunció y dejó la contabilidad hecha un desastre. ¿Sabe cuántos días llevo intentando cuadrar esa caja? ¡Tres días! ¡Tres días! Y no me da. ¡Qué chicharrón tan tenaz el que me dejaron! O sea, no sé cómo voy a solucionar eso."
"¡Juepucha! Interjección bien colombiana para soltar cuando algo te sorprende, te emociona o te sale mal, tipo cuando te das un golpe o se te cae el celular. Es la versión más suave y presentable de hijuepucha, perfecta para decirla delante de la abuelita sin que te mire feo. Igual suena con toda la fuerza. Por ejemplo, ¡Juepucha! Me distraje dos segundos y se me fue el bus. Ahora me toca quedarme acá como un bobo esperando otro."