Se dice cuando alguien se pira a desconectar y a no dar explicaciones, como quien se va al campo a pastar y que le dejen en paz. Vale para cortar el rollo, huir del estrés o mandar a alguien a tomar aire con elegancia castiza. Suena medio vacilón, pero a veces es pura supervivencia madrileña.
"Estoy hasta arriba de curro y del metro petao, así que hoy apago el móvil y me voy a pastar al Retiro, que si no reviento."