Se le dice así al último traguito del mate, ese que queda ahí medio escondido pero sale más fuerte, más amargo y a veces hirviendo. Es como el final boss de la cebada. En Entre Ríos hay quien jura que si te lo tomás sin hacer mueca ni quemarte, te trae suerte. Y bueno, por probar no se pierde nada.
"No me cambies la yerba todavía, dejame la lágrima de mate. Si me la tomo sin quemarme, hoy me sale todo redondo, hasta el 5 de oro."