Seguir dando batalla
Se dice cuando alguien, algo o una situación sigue aguantando y funcionando pese a los golpes, los años o los quilombos. Es como decir que todavía tiene cuerda y no se rinde, aunque esté medio hecho bolsa. Muy de charla cotidiana, para personas, laburos, autos o hasta una compu vieja. Y sí, tiene su épica.
Estás hecho un zapallo
Se le dice a alguien cuando está medio boludo, distraído o haciendo cualquiera, como si tuviera la cabeza hueca. No suele ser un insulto heavy, más bien una cargada con confianza, de esas que te tiran tus amigos cuando te mandás una y quedás pagando. Ideal para retar con humor sin pudrirla.
Estar hecho percha
Se dice cuando estás reventado, sin energía, como si te hubieran pasado por arriba. Vale para cansancio físico, resaca o un día de laburo que te dejó en modo zombie. Es bien rioplatense y suena fuertecito, pero cero drama. Ideal para admitir que hoy no das más y solo querés cama.
Gurí
En Entre Ríos y buena parte del Litoral, gurí es la forma clásica de decir niño o pibe, a veces también un adolescente. Suena cercano y familiar, como cuando hablás del hijo, el sobrino o el vecinito del barrio. Es re de campo y de pueblo, y queda simpático sin ponerse cursi.
Estar en la lona
Se dice cuando estás sin un mango, re seco, con la billetera en modo desierto. Es estar fundido, sin plata ni para lo básico, y a veces también medio hecho bolsa en general. En Entre Ríos se usa mucho para bajar a tierra la situación sin drama, con humor y resignación.
Estar hecho un gurí
En Entre Ríos y el Litoral, gurí es un nene. Estar hecho un gurí se dice cuando alguien anda como chico chico: inquieto, acelerado, con energía de sobra y cero paciencia. Puede ser por emoción, ansiedad o porque le pintó el manijeo. No es insulto, más bien una cargada cariñosa.
Arre con la que barre
Expresión bien criolla para meterle manija a algo que arranca con todo. Es como decir: dale, a fondo, sin miedo y que se venga lo que se tenga que venir. Se usa para apurar, entusiasmar o celebrar que la cosa se pone picante. Suena a campo, a mate y a ganas de quilombo del bueno.
Hacerse el pelotazo
Se dice cuando alguien se agranda y se hace el importante, como si fuera un crack, pero en realidad está vendiendo humo. Va de fanfarronear, tirar chapa y querer impresionar con cosas prestadas o medio inventadas. En Entre Ríos lo escuchás y ya sabés que están hablando de un chamuyero con ego grande.
Quemar el rancho
Se dice cuando alguien se descontrola y arma alto quilombo en una fiesta o juntada, dejando a todo el mundo mirando. Puede ser por ponerse pesado, hablar de más, hacer papelones o chamuyar a cualquiera que se cruce. Vamos, que en vez de pasar desapercibido, prende fuego el ambiente y se roba el show para mal.
Estar en la lata
Se dice cuando estás sin un mango, re seco, contando las monedas y sin plata ni para un caramelo. Es la típica de fin de mes o después de una salida que se fue de mambo. En Entre Ríos la tiran así, cortita y al pie, para avisar que hoy no se gasta nada.
Estar al pedo
Se dice cuando estás sin nada que hacer, sin planes y medio tirado, como esperando que la vida te tire una misión. Puede ser porque tenés tiempo libre o porque estás al cuete en el laburo y no te dan ni una tarea. Es bien rioplatense y suena re cotidiano. Ojo, a veces lleva un toque de queja.
Cachito
En Entre Ríos, cachito puede ser el clásico pedacito de algo, pero también se usa como apodo cariñoso para un pibe, alguien más chico, o el que recién arranca en un grupo o en una actividad. No es insulto, va con ternura y un toque de chicana suave, como diciendo: vení, aprendé y no te hagas el canchero.
Vivir de boliche en boliche
Se dice de quien se la pasa de joda, saltando de un boliche a otro, viviendo la noche como si fuera un deporte. Implica salir seguido, trasnochar y gastar la suela entre tragos, música y afters. No es precisamente un plan saludable, pero tiene ese aire de libertad fiestera que a más de uno le encanta.
Estar en la luna de Paraná
Se dice de alguien que está re colgado, distraído o en cualquiera, como si tuviera la cabeza en otro lado y no cazara una. La gracia es meterle lo de Paraná para hacerlo bien entrerriano, como diciendo que el pibe está tan lejos que ni en su propia ciudad aterriza. Pasa seguido en lunes.
Hacer la gauchada
Se dice cuando le hacés un favor a alguien de pura buena onda, sin esperar nada a cambio. Es la típica ayuda de compas, de esas que te salvan el día, desde alcanzarte una herramienta hasta bancarte un trámite. Muy rioplatense y bien de pueblo, con ese toque de camaradería que da gusto.
Estar a full vida
Se dice cuando alguien está a tope y viviendo como si no hubiera mañana: sale, viaja, labura, se prende a todos los planes y no afloja ni un segundo. Es como estar en modo turbo, pero con buena onda y cero drama. Muy de decirlo en joda cuando ves a alguien que no para nunca.
Cacho
En Entre Ríos, Cacho se usa como apodo comodín para un tipo cualquiera, sobre todo si no sabés su nombre o ni te acordás. Es como decir ese flaco, el loco o el fulano. No es insulto, más bien suena familiar y medio en chiste. Ideal para el vecino que siempre aparece de la nada.
Jugar al timbre
Dicho bien entrerriano para la travesura de gurises que van casa por casa, tocan el timbre y salen disparando antes de que les abran. Es el clásico “timbre y fuga” de toda la vida, pero dicho a la manera local. Inocente, molesto y bastante gracioso cuando no te toca a vos.
No me pongás mosqueta
Se dice para frenar a alguien cuando empieza a dar vueltas, a poner peros o a complicar algo al pedo. Es como: no me vengas con excusas, no me la hagas difícil y hacelo simple. Muy de charla cotidiana, sobre todo cuando pedís un favor o prestás algo y no querés drama. Corta la bocha.
Mandarse una polenta
En Entre Ríos se dice mandarse una polenta cuando alguien hace algo muy loco, exagerado o totalmente fuera de control, casi siempre en joda y con desparpajo. Puede ser una fiesta desmadrada, una compra absurda o una decisión impulsiva que después capaz ni se acuerda bien. Es como mandarse cualquiera, pero con sello bien entrerriano.
Dar la posta
Se usa cuando alguien te dice la verdad posta, sin chamuyo ni vueltas, o te tira la data clave para entender qué pasó. Es como decirte la posta de la posta: lo real, lo que vale. Muy de charla entre amigos, cuando querés que te hablen claro y sin maquillaje. Y sí, a veces duele, pero se agradece.
Hacer monadas
Se dice cuando alguien se pone a hacer payasadas, gestitos o boludeces para llamar la atención o sacar una risa. Puede ser tierno si lo hace un nene, o medio pesado si lo hace el típico que no puede estar dos minutos sin show. En Entre Ríos se usa mucho en tono de reto cariñoso.
Sacar el cuchillo
Se dice cuando alguien se pone picante y entra a discutir con todo, sin filtro y con ganas de pelearla hasta el final. No es que vaya a sacar un arma de verdad, es más bien que se planta, se calienta y empieza a tirar argumentos como si fueran puntazos. Ideal para debates de fútbol, política o cualquier boludez.
Estar frito como chicharrón
Se usa cuando estás reventado de cansancio, sin batería y con cero ganas de hacer nada. Es como decir que quedaste hecho bolsa después de laburar, estudiar o pegarte una joda larga. La gracia es la comparación con el chicharrón, bien frito y crujiente, que ya no da más. Bien de campo y bien gráfica.
Estar manija
Se dice de alguien que está re cebado, ansioso o acelerado por algo, como con la cabeza a mil y cero paciencia. Puede ser por emoción, por nervios o por manija pura de esperar un plan, un recital o una noticia. Muy de Argentina, y en Entre Ríos se escucha un montón cuando alguien no afloja.
Andar como el tatú
Se dice de alguien que anda medio perdido, despistado o sin rumbo, como si fuera dando vueltas sin entender bien qué pasa. Es esa persona que va por la vida en piloto automático, chocándose con todo y preguntando lo obvio. Bien de campo y bien entrerriano, con el tatú de referencia y los pajonales de fondo.
Casarse hasta los bultos
Se dice de alguien que se engancha fuerte y rapidísimo, como si ya estuviera casado, aunque apenas conoce a la persona o la idea. También vale para cuando te obsesionás con un plan medio flojo y lo defendés a muerte. Es una forma bien entrerriana de decir que te embalaste mal y sin frenos.
Chivarse
En Entre Ríos se usa chivarse para decir que alguien se enoja, se calienta o se pone de mal humor por algo que pasó. No tiene que ser un drama enorme, puede ser por una pavada, pero la persona queda cruzada y con cara de pocos amigos. Es como cuando te agarran medio sensible y saltás a la mínima, aunque después se te pase.
Andar como sapo en cancha de bochas
Se dice de alguien que está re fuera de lugar, incómodo o desubicado, como si no pegara ni con moco en esa situación. La imagen es bien criolla: un sapo en una cancha de bochas no sabe qué hacer y estorba más de lo que ayuda. Ideal para describir cuando te metés donde no es y se nota.
Estar en la misa
Se dice cuando alguien está en cualquiera menos en la conversación. Está colgado, distraído o en modo piloto automático, como si tuviera la cabeza en otro planeta. En Entre Ríos y alrededores suena bien de barrio y medio en chiste, para marcar que el otro no cazó una o viene lento de reflejos.
Hacerse el lagarto
Se dice de alguien que se hace el distraído, como si no supiera nada, pero en realidad está pillando todo al vuelo y moviendo fichas por atrás. Va de inocente, pero tiene el radar prendido y la jugada pensada. Suele usarse con tono de sospecha o de chicana, cuando no te comés el cuento.
Tomar la línea
Se usa cuando alguien se mete en una charla o en una situación de golpe, sin que lo llamen, como colándose en el plan. La imagen viene de agarrar una línea de colectivo y subirse sin pensarlo mucho. Suele llevar un toque de burla, tipo: mirá quién apareció opinando como si fuera parte del equipo.
Andar como mono con navaja
Se dice de alguien que anda descontrolado, haciendo cagadas o metiéndose en líos porque no mide las consecuencias. Va de acá para allá con una energía peligrosa, como si tuviera algo en las manos que no sabe usar. Sirve para retar con humor cuando alguien se manda una tras otra. Y sí, la imagen es bastante gráfica.
Lágrima de mate
Se le dice así al último traguito del mate, ese que queda ahí medio escondido pero sale más fuerte, más amargo y a veces hirviendo. Es como el final boss de la cebada. En Entre Ríos hay quien jura que si te lo tomás sin hacer mueca ni quemarte, te trae suerte. Y bueno, por probar no se pierde nada.
Echar un siestón
Se dice cuando te pegás una siesta enorme, de esas que no son un ratito sino un apagón total. Te dormís después de comer y te levantás desorientado, sin saber si es de mañana, de tarde o qué año corre. Muy de sobremesa, calorcito y panza llena. Una belleza, pero te deja re perdido.
Irse de chongueo
Se dice cuando salís de joda con la idea de levantar un chongo o una chonga, o sea, buscar algo casual sin ponerse serio. Es ir al boliche, al bar o a donde pinte con el radar prendido, medio en plan chamuyo y risas. No garantiza nada, pero la intención está clarita.
Hacerse el argentino
Se dice cuando alguien se hace el desentendido a propósito, como si no supiera nada o estuviera en modo boludo, pero en realidad la tiene clarísima. Es la típica jugada para zafar, no quedar pegado o que otro se coma el garrón. Suena medio cargoso, pero en Entre Ríos se escucha y queda re gráfico.
Estar al mármol
Se dice cuando hace un frío que te deja duro, tieso y medio paspado, como si fueras una estatua de mármol. Vale para personas, pero también para describir el clima o una mañana helada. Es bien de Entre Ríos y suena a invierno bravo, de esos que te cortan la cara y te apagan el mate.
Dale gas
Se dice para apurar o motivar a alguien a que le meta pata y no se quede dudando. Es como decirle “dale, arrancá ya” o “mandale sin miedo”, con esa vibra de acelerar a fondo. Sirve para laburo, planes, deporte o lo que sea. Cortita, directa y bien de empuje.
Tomar un fino
En Entre Ríos se usa para decir que alguien se toma un recreo con mate de por medio, casi siempre en plena jornada o después de morfar. Es ese ratito sagrado para aflojar la cabeza, chusmear un poco y patear las obligaciones unos minutos. Y la verdad, sin ese fino la tarde se hace eterna y pesadísima.
Mandarse la gran teoría
Se dice cuando alguien se larga a explicar algo como si fuera un crack, pero en realidad está medio chamuyando o no tiene mucha idea. Lo cuenta con una seguridad tremenda, mete datos inventados y te arma un discurso larguísimo que casi te convence. Muy de juntada, asado o sobremesa, cuando aparece el filósofo de turno.
Tocar el bombo
Se usa para decir que alguien está dando la lata a lo grande, haciendo ruido o insistiendo con un tema hasta cansar. Como el que no para de golpear el bombo y te taladra la cabeza. Puede ser por armar lío, por exagerar o por ponerse pesado con algo que a nadie le importa tanto.
Sangrín
Apodo cariñoso para el que se pone rojo al toque cuando le da vergüenza o lo mandan al frente. Es ese amigo que con una mirada ya parece tomate en pleno verano. Se usa en joda, sin mala leche, para pinchar un poquito y reírse del momento. Si te dicen sangrín, ya sabés que te delató la cara.
Estar hecho un croto
Se dice de alguien que anda hecho bolsa, desaliñado y con pinta de linyera, como si hubiera dormido en una plaza. A veces se usa con bronca porque la persona tiene guita, pero igual cae con la ropa toda rota o mugrienta. Es bien rioplatense y bastante despectivo, pero pega justo.
Hacer rancho
Se dice cuando alguien se te instala en un lugar como si fuera su casa, se acomoda, se queda horas y ya hasta opina dónde va el sillón. Puede ser en tu casa, en el laburo o donde pinte. Va con tono medio en chiste, medio queja, tipo: ya te armó campamento y no se va más.
Armar bardo
Se dice cuando alguien provoca quilombo: empieza una discusión, un escándalo o un lío que se va de las manos. Vale para peleas, griterío, drama innecesario o cuando uno prende fuego el ambiente y después se hace el boludo. Muy de Argentina, y en Entre Ríos se escucha un montón.
Traer flojera
Se dice cuando andás con una paja tremenda y no te da el cuero ni para lo mínimo. No es solo estar cansado, es tener el modo ahorro activado y esquivar cualquier cosa que huela a esfuerzo. Ideal para esos días en que el mate te mira y vos igual decís: hoy no hago ni el intento.
Estar hecho una tabla
Se dice cuando alguien está tieso como un palo, sin moverse ni reaccionar, ya sea por frío, susto, nervios o porque se quedó re duro. También puede usarse para alguien muy rígido o acartonado, tipo que no se suelta ni a palos. No va tanto de aburrimiento, va más de quedar inmóvil.
Puenteando
Se dice cuando alguien se arma un finde largo haciendo “puente”, o sea, se toma uno o dos días pegados a un feriado para estirar el descanso. Puede ser con permiso, con caradurez o con un poquito de ambas. En Entre Ríos suele venir con plan de río, pesca y mate, como corresponde.
Quesear
Verbo bien de joda para cuando alguien se pone re intenso con algo o alguien, tipo fan total, empalagoso y todo. Es como derretirse de amor o de emoción, pero en versión queso caliente, chorreando. Se usa para cargar a quien se pasa de tierno, de admirador o de enamorado. Y sí, da un poquito de cringe.