Se dice de alguien que se hace el distraído, como si no supiera nada, pero en realidad está pillando todo al vuelo y moviendo fichas por atrás. Va de inocente, pero tiene el radar prendido y la jugada pensada. Suele usarse con tono de sospecha o de chicana, cuando no te comés el cuento.
"Dale, no te hagas el lagarto, Juancho. Te vi guardarte el último pedazo de asado y después venir a preguntar quién lo agarró, re caradura."