Se dice cuando a alguien casi le da algo del susto, la impresión o el estrés, como un amago de desmayo o mini infarto, pero en plan exagerado y vacilón. Se usa mucho para reacciones a sorpresas feas, sustos o noticias pesadas. Dramática, sí, pero bien criolla y efectiva.
"Chamo, cuando vi que el profe puso examen sorpresa, casi pego un yeyo ahí mismo y me fui a comprar un juguito pa' revivir."