Se dice cuando alguien se pone a hablar y hablar sin parar, como si trajera el chicle pegado en la boca y no lo soltara. Puede ser porque está bien clavado en el chisme, porque le encanta echar rollo o porque nomás no sabe cuándo callarse. No siempre es mala onda, pero cansa sabroso.

"No manches, invitas a Toño por un cafecito y se pone a pegarle al chicle con el chisme del vecino. Ya hasta se enfrió el pan y él ni respira."

Pausa chistera

Sabemos que has venido a culturizarte, pero aquí nos gusta despistar. Mientras tu cerebro procesa expresiones callejeras, nosotros le colamos un chiste por la puerta de atrás.

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