En Tlaxcala, planchar no va de camisas ni de tablas, sino de irse a dar un paseo romántico con la persona que te trae loquito. Es como salir a caminar agarraditos, echar chisme suave y dejar que el crush te derrita más que el sol del mediodía. Suena cursi, pero la neta tiene su encanto y hasta se antoja.
"No manches, ayer me fui a planchar con la Lupita por el centro de Tlaxcala, y entre los elotes, la banda tocando y sus ojitos brillando, terminé más doblado que tortilla en taquiza"