Se dice de alguien que se la pasa protestando por absolutamente todo, aunque sea una tontería. Es el típico que convierte cualquier detalle en drama, desde el calor hasta que la sopa llegó tibia. No es una frase súper fija, pero se entiende perfecto y pinta al quejumbroso de manual. Y sí, cansa.
"No invites a José al plan, se queja al máximo: que si el tráfico, que si la salsa pica, que si el volcán no echó humo para la foto."