Se dice cuando alguien liga siempre, pero siempre, como si la suerte lo persiguiera a él y no al revés. Es una forma bien argenta y medio guasa de llamar suertudo a alguien, a veces con un toque de envidia sana. Vamos, que cae parado hasta cuando se tropieza.
"Che, otra vez te salió el premio en el kiosco y encima te invitaron el fernet. Vos tenés más culo que alma, culiao."