Manzana con quejas
ChisteNos colamos en una plantación de manzanos y una manzanita se cayó justo delante de nosotros, como si quisiera hacerse la chula.
Le decimos: “¿Otra vez tú? Desde lo de Newton os creéis las reinas del drama”. Y nos dice: “Perdona, ¿eh? Yo no me caigo porque quiero, me caigo por la gravedad”. Le decimos: “Pues podrías caerte parriba, tía”. Y responde: “Vale, mañana me caigo parriba guapetones”.
Moraleja magikita: a veces lo que se cae no viene a fastidiarte, a veces viene a echarse unas risas contigo.
Ácaro en terapia
ChisteEstábamos en un rincón del bosque sacudiendo una manta y cayó un ácaro minúsculo con cara de “he leído demasiado”.
Le decimos: “¿Tú eres de los que vive en el polvo, no?” Y nos dice: “No, colega… yo vivo en el significado. ¿Soy un ser… o soy una consecuencia de vuestra piel muerta?” Le decimos: “Eres las dos cosas, tronco”. Y él: “¿Y si me aspiráis?” Le contestamos: “Pues te reencarnas en la bolsa del aspirador, que ahí hay comunidad”. Y remata: “Uf. Capitalismo doméstico”.
Moraleja magikita: hasta un ácaro se ralla con su identidad. Tú hoy, si te sientes “una motita más”, recuerda que el hogar se hace con imperfecciones acumuladas, no con filtros.
El Hipo sindicalista y el Bostezo DJ
ChisteEstábamos tela de campantes charlando junto a un roble. Pero teníamos cerca al Tito Hipo dando golpes con un palo en una piedra y junto a él estaba Don Bostezo arrascándose la panza.
Le decimos: “Hipo, tronco, ¿puedes parar ya?”. Y nos dice: “Yo no paro ni de coña, yo interrumpo con estilo que pa eso es mi trabajo”. Nos quedamos un poco rayaos y le preguntamos a Don Bostezo si eso le parecía normal. Pero va este y nos dice: “Uuuuh... déjale que haga lo que quiera, yoooooo paaassso tíoss....”.
Moraleja magikita: cuando el cuerpo te mete un corte, no es por fastidiar, es para que vuelvas a respirar como una persona y no como una cafetera con prisa.
El plátano ofendido y la seta elitista del 90%
ChisteEn un senderín de Taramundi, un plátano se nos cayó de la mochila y rodó hasta chocar con una seta muy seria, con sombrerito perfecto.
Le decimos al plátano: “Perdona, primo, que dicen que compartimos el 50%”. Y el plátano: “¿El 50? Pues yo pongo la potasio-actitud, ¿eh?”. La seta carraspea y suelta: “Con nosotros compartís el 90%, cariño”. Le decimos: “Ya, pero tú no vienes en tupper”. Y la seta: “No, yo vengo en red. Os conecto el bosque y encima me dais de cena”. El plátano, picado: “Vale, pero yo hago sonreír en dos bocados”.
Moraleja magikita: en la vida siempre habrá alguien presumiendo de porcentaje. Tú quédate con quien te nutre, te conecta o te saca una risa, aunque sea en formato fruta resbaladiza.
La almeja sabelotodo y la concha montañera
ChisteEn un claro del bosque, nos topamos con una concha apoyada en una roca, mirándonos como si hubiera subido en teleférico.
Le decimos: “Pero… ¿tú qué haces aquí arriba tronca, si tú eres un bicho de playa?” Y la concha: “He venido a respirar aire puro, que en la costa hay mucha arena y mucho cuñao”. Luego aparece una almeja con cara de profesora y nos suelta: “Eso no es aire puro, eso es pura cuestión de tectónica, ignorantes”. Le decimos: “Vale, vale… ¿y tú por qué hablas tanto?” Y la almeja: “Porque si no me abro, al menos me explico”.
Moraleja magikita: hay quien se abre y quien se enrolla, pero lo importante es no quedarse enterrado en el drama. Tú hoy, si no puedes con todo, por lo menos échate unas risa y moja pan sin susto.
El barro influencer y las suelas ofendidas
ChisteEn un senderín de Taramundi, nos salió un charco de barro que nos miraba tela de concentrado.
Le decimos: “Oye, ¿tú qué miras así, con esa carita tan clarita?” Y el barro: “Estoy esperando a tus pies… pero sin intermediarios, ¿eh? Nada de suela de goma con ínfulas”. Le contestamos: “Es que venimos con zapatillas nuevas, tronco”. Y el barro: “Claro, claro… luego os quejáis de estrés y vais con los dedos ahí metidos en el embudo”. Le decimos: “¿Y tú qué propones?” Y suelta: “Un paso descalzo y una risa. Si mancha, cura el drama”.
Moraleja magikita: a veces el día no necesita que vayas impecable, necesita que vayas presente. Y si toca ensuciarse un pelín, que sea por vivir, no por postureo.
La avispa que venía disfrazada de abeja para ligar
ChisteEn un claro del bosque, vimos a una abeja posando en una flor como si estuviera esperando a alguien
Le decimos: “Oye, qué pasada de chaqueta, ¿vienes a polinizar el asunto?” Y nos suelta: “Ejem… vengo a lo que surja”. Nos acercamos y le señalamos: “Pero tú… ¿no tienes la cintura más estrecha y cara de pillina?” Y responde: “¡Shhh! Que estoy en modo abeja estética. Las flores no distinguen, tronco”. Le decimos: “Las flores igual no, pero nosotros sí: tú eres avispa”. Y ella: “Vale, pero admítelo: las rayas me sientan de escándalo”.
Moraleja magikita: no todo lo rayado trae miel. Si algo te pincha el día, no lo llames “carácter”, llámalo por su nombre… y aléjate con elegancia.
La ardilla que quería 5G en su bellota
ChisteEn un castaño de Taramundi, pillamos a una ardilla con una bellota pegada a la oreja, como si fuera un móvil de los antiguos.
Le decimos: “¿Qué haces, tronca, llamando al Servicio Técnico del Bosque?” Y nos suelta: “Estoy intentando hablar con mi prima… pero aquí solo tengo dos barritas”.
Moraleja Magikita: cuando la señal baja, no siempre es el universo castigándote… igual es la vida diciéndote “baja tú también un poco el ritmo y sube al árbol por gusto, no por cobertura”.
El queso azul que quería ser poeta
ChisteEstábamos en una cueva bajo los bosques de Taramundi y nos salió un queso azul con cara de artista incomprendido.
Le decimos: “Oye picha, ¿por qué vienes con esas manchas azules? ¿Te has peleado con un boli?” Y nos suelta: “No tronco, es que yo soy un cuadro abstracto comestible”. Le preguntamos: “¿Y no te da cosa oler tan fuerte?” Y responde: “Es que la verdad, si no hueles un poco… nadie te recuerda”.
Moraleja magikita: no hace falta perfumarse a la perfección. A veces, un puntito de intensidad bien puesta es justo lo que te da personalidad.
La llama que tenía frío
ChisteEstábamos montando una hoguerita cuando de pronto la llama se puso a bailotear como loca.
Le decimos: “Oye, ¿puedes quedarte quietecita? Que queremos calentar la sopa”. Y nos dice: “Quietecita no chavales, que si no me meneo tengo frío”.
Moraleja magikita: el fuego también tiene sus necesidades, así que dale espacio pa brillar... que si no te acaba quemando la tostá.
El champiñón influencer
ChisteEstábamos campando por el bosque mirando el suelo y apareció un champiñón con su sombrerito impecable.
Nos dice: “¿Me podéis echar una fotito desde abajo? Es que así parezco más alto y más… micelial”.
Nosotros le contestamos: “Vale, pero luego no nos vayas a vender un curso de autoestima”.
Moraleja: cuidaito que algunas setas también van de postureo, por eso no puedes creerte todo lo que ves.
El árbol que pedía sinónimos
ChisteEstábamos bajo un haya observando la delicia del komorebi, en plan “qué bonito todo”... y el árbol nos cortó el rollo.
Dice: “Oye, ¿vais a seguir llamándome ‘árbol’ toda la vida? Que tengo corteza, tengo historia y tengo hojas con personalidad”.
Nos quedamos finísimos: desde entonces lo llamamos “señor fotosíntesis con abrigo” y él… nos deja sombra gratis. Tú ponle nombre a lo que te cuida, que así te cuida aún más.