El grillo que pedía silencio

Chiste

Estábamos en el valle ensayando nuestra comunicación por susurros y apareció un grillo con cara de manager intelectual.

Nos dice: “Oye, ¿podéis bajar un poco el volumen? Es que así no me oigo cantar”.

Nos quedamos planchados: el tío quería zamparse todo el volumen él solito. Pero como somos tan campantes, nos sentamos calladitos y le escuchamos con atención toda la noche.

La sombra que pidió descanso

Chiste

Íbamos por el sendero tan campantes y notamos que nuestra sombra iba arrastrando los pies sin ganas.

Le decimos: “Venga sombrina, que hay que seguir”. Y nos dice: “Venga ya! si vosotros os paráis a mirar las setas cada diez pasos, dejadme que yo descanse un poquito ahora”.

Nos dio un ataque de risa porque es verdad. Nosotros somos así... setita que vemos, setita que tenemos que investigar a fondo.

El charco con criterio estético

Chiste

Íbamos por el sendero cantando y pisamos un charco que estaba suuuper limpio y reflejando el cielo como un espejo nuevo.

Y va el charco y nos suelta: “Oyeeee duendecitos cantarines… si vais a entrar, que sea a lo bestia. Que luego salís con una gotita en el calcetín y lo llamáis tragedia”.

Nos partimos de risa porque es verdad: la mitad del drama es por culpa del “yo no quería”. Tú hoy, si pisas algo, que sea con todas tus ganas… y si no por lo menos salta como si supieras bailar.

El detective y la galleta delatora

Chiste

Hoy nos encontramos unas migas en el bolsillo y nos dio por ponernos en plan “CSI: Cocina”.

Interrogamos a la primera galleta que nos encontramos en la mesa: “¿Dónde estabas anoche a las diez?” Y ella nos contestó con voz crujiente: “Escapando de vuestras boquitas comelonas”.

Nos dio risa porque hay pruebas que no se investigan, se disfrutan. Tú si hoy aparece una miga sospechosa… recuerda que igual es un aplauso diciéndote “bien, estás viviendo”.

La etiqueta que se puso por delante

Chiste

Esta mañana nos pusimos una camiseta y la etiqueta se nos quedó por delante.

Le dijimos: “Oye, ¡que tú vas por detrás chula!”. Y nos dijo: “¿Detrás? no no, yo hoy quiero protagonismo, que no nací pa estar tol día escondida”.

Nos reímos porque hay días que no estás haciéndolo mal, solo estás en modo alternativo. Tú camina igual que siempre, lo importante es que no te pique.

El cupido con alergia a la mermelada

Chiste

Hoy vimos a Cupido en el bosque, escondido detrás de un pino afilando flechas como quien afila un lápiz antes de un examen.

Le dijimos: “Oye Cupi, ¿no te cansas de tanto flechazo?” y nos contestó: “¡Nah, yo lo hago por el dramita que se forma cuando se desenamoran!”.

Y justo en ese momento le cayó mermelada de frutos rojos en el arco. Moraleja: el amor será muy mítico, pero a veces te deja pringosito.

El gato negro con agenda

Chiste

Hoy cruzó el sendero un gato negro con paso de jefe y nosotros hicimos el teatrillo: “Uy, mala suerte”.

El gato se paró, nos miró como se mira a un cuñado en Nochebuena y soltó: “Mala suerte la vuestra que vais sin bocadillo en la mano, yo voy a zamparme un par de ratoncitos”.

Nos reímos porque claro: el problema no es el gato, es el hambre y la imaginación con megáfono. Tú hoy, si algo te da yuyu, has una pausa para comerte el bocadillo.

Los guantes que no querían sentir

Chiste

Salimos al sendero con un frío flipante y nos pusimos guantes… pero eran tan gordos que parecíamos dos panes andando.

Y va el guantecito y dice: “Perfecto: así no tocáis el móvil”. Le respondimos: “Genial, ¿y cómo desbloqueamos la pantalla?”. Y él, con tono frío y cortante nos dijo: “No la desbloqueáis. Hoy desbloqueáis la vida”.

Nos reímos porque es verdad: a veces el mejor ‘modo avión’ es un guante torpe. Tú hoy, si se te derrite la paciencia, que sea por algo que merezca la pena tocar.

El abrazo fiscal de la mermelada

Chiste

Esta mañana queríamos desayunar mermelada y el tarro se cerró la tapadera con agresividad.

Le dijimos: “Oye tarrito, que solo veníamos a saborear un poco de tu esencia”, y el tarro nos dijo: “Claro, claro… y luego dejáis huellas en la cuchara, en el pomo, y hasta en mi historial médico”.

Nos reímos porque la mermelada es como ciertos pensamientos: te acercas “un momentito” y acabas con las manos llenas de pruebas. Tú hoy, si te manchas, que sea de algo rico.

Intermitentes emocionales homologados

Chiste

Hoy nos pilló una luciérnaga en el camino y nos soltó: “Oye Magikitos, ¿vosotros vais sin las luces puestas o qué pasa?”

Le dijimos: “Es que estamos en febrero y llevamos el ánimo en modo intermitente”. Y ella nos respondió super seria: “Pues señalizad bien, que luego os metéis en una rotonda mental y nadie sabe si vais a salir o a seguir dando vueltas”.

Nos dio tela de risa porque ten realidad tiene razón: un poquito de claridad, aunque sea a parpadeos, evita choques tontos. Tú hoy, si dudas, pon el intermitente sin miedo.

El silencio con Wi‑Fi

Chiste

En el claro del bosque pusimos un cartel que decía: “Silencio, por favor”, y el silencio se nos vino arriba.

Nos susurra: “Vale, pero que sepáis que yo no soy ausencia. Yo soy contenido en modo ahorro de datos”.

Nos dio la risa tonta de lunes, porque es verdad: a veces no falta nada… solo estás cargando despacio. Tú hoy, si te quedas calladín un segundito, no es raro: es que tu cabeza se está actualizando tranquilamente.

El carrusel sindical del bosque

Chiste

Esta mañana montamos un carrusel con troncos lisos para jugar un poco, y el carrusel nos salió reivindicativo.

Se plantó y dijo: “Yo giro, sí, pero con condiciones: si vais a dar tantas vueltas, al menos que alguna sea para encontrar vuestras llaves”.

Nos reímos porque el domingo es eso: rotar entre sofá, cocina y pensamiento existencial… hasta que de repente, aparece lo andabas buscando desde hace días. Si hoy te mareas, que sea de risa y no de prisa.

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