El bolsillo que reclamaba derechos
ChisteEstábamos cosiendo una chaqueta en Taramundi y el bolsillo empezó a quejarse con voz de sindicato.
“Oye, que siempre me metéis monedas tristes y recibos culpables. ¡Yo también me merezco algo bonito!”
Nos dio tanta pena que le metimos un caramelo y una nota que ponía “perdón por el drama”. Desde entonces, cada vez que metemos la mano, el bolsillo nos hace cosquillas de reconciliación. Tú también revisa los tuyos: igual hay un recibo del 2019 pidiendo la jubilación.
La brújula con autoestima
ChisteHoy salimos a patrullar por el bosque y el mapa se nos mojó, así que le pedimos a una brújula: “Oye, ¿nos llevas tú?”
La brújula respondió: “Claro… pero yo solo señalo el norte y me echo una siesta, el camino lo buscáis vosotros”.
Nos reímos porque es verdad: hay días que quieres un GPS emocional y solo te dan una flechita. Pero con una flechita y un poco de dignidad… se llega igual.
La moka y el drama del vapor
ChisteEsta mañana en Taramundi la cafetera empezó a hacer ese “pssshhh” de diva y nosotros: “Uy, ya se nos enfadó”.
A lo que entra el duende barista y dice: “Oyee, que no es enfado, es presión”. Y le contestamos: “Pues que vaya a terapia, que nos está manchando el fogón”.
Moraleja magikita: a veces no estás de mal humor… estás a dos burbujeos de convertirte en espresso. Respira, baja el fuego y no salpiques a nadie.
El búho y el turno de noche
ChisteAnoche, en Taramundi, un búho nos pilló bostezando y se puso en modo supervisor.
Le decimos: “Perdona, es que el cuerpo pide cama”. Y el búho nos dice: “¿Cama? Eso es de novatos. Yo duermo de día, cazo de noche y si me estreso me echo un siestón”.
Moraleja magikita: hay seres que gestionan el sueño como una agenda y otros como una manta. Tú hoy elige manta, que este febrero viene fresquito.
El control de torre del gallinero
ChisteHoy en Taramundi una gallina nos vio practicar el volteo de la tortilla y se vino arriba.
Nos dice: “Yo también vuelo”. Le preguntamos: “¿En serio?” Y suelta: “Sí… pero solo en clase turista: salto, aleteo, y aterrizo en el mismo sitio”.
Nos quedamos mirándola con respeto: hay quien nace para cruzar el Atlántico y quien nace para hacer un despegue simbólico. Las dos cosas, bien hechas, son pura dignidad aerodinámica.
El eco más chulapón del monte
ChisteEsta mañana nos fuimos a un descampado junto al monte y gritamos: “¡ECOOO, dime algo bonito!”
Y nos contestó: “¡Algo bonito!”
Nos quedamos un segundo ofendidos, hasta que caímos: el eco no te lleva la contraria, te devuelve tu gracia tal cual. Así que hoy vamos a hablarte bien, que luego el bosque nos lo repite.
La niebla pidió un café
ChisteEsta mañana la niebla bajó al bosque como quien entra a un bar a primera hora, con gafas oscuras y todo.
Le decimos: “¿Te ponemos un café para despejarte?” Y la niebla: “No, gracias… ¡en realidad solo vengo a empeorar la visibilidad!”
Nosotros nos reímos bajito, que la niebla es de esas que se ofenden si la miras demasiado fijo.