Se dice cuando alguien sale con una “chamba” medio inventada o demasiado bonita para ser verdad, como un oficio que suena a puro floro y con cero futuro. Va con burla, como diciendo que esa vaina no es trabajo serio, sino un cuento para impresionar. En Iquitos se suelta para pinchar al que vende humo.
"¿Dice que ahora vive de leerle el aura a los perros por Zoom? Ya pues, esa es su chamba de poeta, en una semana vuelve a pedir fiado."