Se dice cuando haces algo tan obvio o tan torpe que te delata y te deja en evidencia. Vamos, que “cantas” y todo el mundo se da cuenta de que estás mintiendo, escondiendo algo o haciendo el ridículo. Se usa mucho para hablar de chivatazos involuntarios, excusas malísimas o movimientos sospechosos. Y duele, porque es de novato.
"Tío, irte del curro con el portátil bajo la chaqueta es dar una cantada tremenda. Si te miraba hasta el de seguridad, normal que te pillaran."