Se dice cuando alguien se pone a hablar sin freno, tirándose un cuento larguísimo y medio exagerado, como si estuviera vendiéndote humo. Es el típico que se va en un viaje, mete detalles de más y no deja a nadie meter baza. Si te lo sueltan, prepárate para asentir y sobrevivir.
"Mano, Kevin lleva cuarenta minutos con el cuento de que conoce a Bad Bunny. Ese tipo está en la babilla y no hay quien lo calle."