Se dice cuando alguien está todo desarreglado, con pinta de dejado o medio mugriento, como si lo hubieran levantado del monte sin peinarlo ni cinco minutos. Apunta al look, no a la persona, y suele ir con cargada entre amigos. Es bien del norte y tiene esa imagen de yuyo crecido, salvaje y sin control.
"Che, ¿viste a Juan? Cayó al laburo hecho un yuyo, con el pelo para cualquier lado y la camisa arrugada. Le dije que pase por la peluquería antes de asustar a la clientela."