Expresión muy mexicana para decir que estás harto, saturado o ya no aguantas más una situación, una persona o lo que sea. Tiene un tono fuerte y medio grosero, así que mejor usarla con confianza o entre colegas. Es como decir que ya llegaste al límite y estás a punto de explotar.

"Neta, el profe ya me tiene hasta la madre con tanta tarea, voy a borrar el grupo de Whats y fingir que se me fue el internet."

Se usa para decir que ya estás harto, cansado o al límite de aguantar algo. Puede ser de trabajo, de una persona pesada o de una situación que te trae de cabeza. Es bastante vulgar, sí, pero también súper común y muy expresiva. Cuando alguien suelta esto, básicamente ya no le queda paciencia ni para saludar.

"Fui al antro a echar salsa y todos bien pro, y yo como licuadora descompuesta. Ya estoy hasta la madre de hacer el ridículo, mejor me voy por unos tacos."

Se usa para decir que ya estás harto, fastidiado o al límite con una situación o con alguien. Es como estar hasta el cuello de aguantar tonterías y que ya no te queda paciencia. Suena fuerte y muy de México, así que úsala con confianza solo si el ambiente lo permite, porque pica un poquito.

"Llevo dos horas en el tráfico, el jefe mandando audios y el Uber sin aire. Ya estoy hasta la madre, neta, me bajo y me voy caminando."

Se usa para decir que ya estás harto, fastidiado o al límite de la paciencia. Es como estar hasta el cuello de un problema, una persona o una situación que no para de joder. Suena fuerte y muy de México, así que ojo con soltarla en ambientes formales. Y sí, desahoga riquísimo.

"Iba a hacer la tarea bien aplicado, pero se fue el internet tres veces y el profe todavía dejó más ejercicios. Ya estoy hasta la madre, mejor me hago un café y lloro tantito."

Se dice cuando ya estás hartísimo, fastidiado o rebasado por una situación. Es como estar hasta el tope, pero con sabor bien mexicano y un puntito vulgar, así que úsala con confianza solo si hay confianza. Sirve para quejarte, marcar límite o soltar el coraje sin dar tanto rodeo.

"Güey, ya estoy hasta la madre: el vecino con su banda a todo volumen, el perro ladrando y el internet fallando, neta hoy no aguanto una."

En México se usa para decir que alguien está hasta el tope de algo. Puede ser estar hartísimo, estar llenísimo o ir pasadísimo de copas. Según el contexto cambia, pero siempre es nivel máximo. Es vulgarcilla, sí, pero bien útil cuando ya no te cabe ni una gota más de nada.

"Ayer en la peda con Juancho, Luisa ya iba hasta la madre y acabó perreando con la escoba, gritando el coro y pidiendo otra chela como si nada."

Se usa para decir que ya estás harto, saturado o hasta el cuello de algo. Es como estar al límite de la paciencia, con ganas de mandar todo al carajo. Puede sonar fuerte, pero es súper común en México para quejarse de curro, gente pesada o cualquier cosa que te trae frito. Y sí, desahoga rico.

"Güey, entre el tráfico, el jefe y los audios eternos del grupo, ya estoy hasta la madre. Si mandan otro, me desaparezco y me hago ermitaño."

Se dice cuando ya estás hartísimo, saturado o hasta el gorro de algo o de alguien. Puede ser por cansancio, por fastidio o porque ya te colmaron la paciencia. Es bastante coloquial y suena fuertecito, así que no es para decirlo en la junta con el jefe. Pero qué a gusto desahoga.

"Güey, ya estoy hasta la madre de que el camión no pase y todavía el profe se ponga mamón con la asistencia."

Pausa chistera

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