Se dice cuando le sueltas a alguien una regañada bien directa o le cantas sus verdades por algo que hizo mal. Es como pasarle factura, pero a punta de palabras y sin anestesia. También vale para recordarle un error para que no se haga el loco. Suena fuerte, pero a veces toca.
"El pana llegó como si nada después del desastre de la fiesta y yo le pegué la letra ahí mismo, pa’ que dejara la viveza y aprendiera a invitar con cabeza."