Se dice cuando alguien se queda flipando, en shock o con la cara a cuadros por algo inesperado. Vamos, que te quedas quieto, con la boca medio abierta y sin saber qué contestar, como si el cerebro se te hubiera quedado cargando. En Madrid se suelta mucho para reírse del susto o del corte.
Expresión bien chilena para decir que te quedaste sin plata, pero sin nada de nada. Es estar pelado, en la B, mirando la billetera y escuchando puro eco. Se usa después de carretear, pagar cuentas o pegarse un gustito y quedar tieso hasta fin de mes. Duele, pero es real.