Voces de la calle
"el quinto pino, dícese de ese típico amigo, por ejemplo, sevillano, que te dice no, si es aquí al lado, vamos, nada, 10 minutos y de repente te ves que andáis, andáis, andáis, que pasa media hora y que todavía no habéis llegado al sitio. Y tú le sueltas, y yo, pero ¿dónde me estás llevando? que eso está en el quinto pino, hermano, ¿en serio?"
Qué significa
Estar lejísimos, en la otra punta del mundo, en un sitio remoto e incomodísimo de alcanzar. Cuando algo está en el quinto pino queda tan a desmano que ir hasta allí es toda una expedición: el bar al que te arrastran, la casa del primo en mitad de la nada o la tienda que solo abre donde no llega ni el autobús. Exageración cariñosa para todo lo que pilla insoportablemente a trasmano.
Ejemplos de uso
"Tío, ¿en serio la fiesta es allí? Eso está en el quinto pino, entre que no pasa el bus y el GPS se rinde, llego para el desayuno."
"Quedamos en el bar ese y me dices que está al quinto pino, picha. Entre el calor y el pateo, llego mañana y con la lengua fuera."
"Quedamos en el chiringuito y me dices que es en el quinto pino, illo. Entre el tráfico y el calor, llego para la cena y con arena hasta en el DNI."
"El restaurante estaba bueno, pero quedaba en el quinto pino y tardamos una hora en llegar."
"Se han mudado al quinto pino, ahora hay que coger dos trenes para verlos."
De dónde viene
Los quintos pinos eran, en el Madrid antiguo, una hilera de pinos del paseo del Prado numerados del primero al quinto: el quinto quedaba ya en pleno descampado, lejos de todo. De aquellos árboles del extrarradio nació la imagen de lo más apartado y remoto.
Otras formas de decirlo
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