En Santa Cruz se le dice ropero a la persona que vive del chisme, que tiene la lengua tan larga que parece perchero de ropa. Es el típico personaje que se entera de todo, exagera la mitad y lo reparte por el barrio como si fuera volante de promo. Es medio tóxico, pero hay que admitir que a veces sus cuentos entretienen.

"Tené cuidado con Pedro, es tremendo ropero, ya se fue por todo el barrio contando lo de anoche como si hubiera sido novela mexicana de tres temporadas."

En Perú, decir que alguien es un ropero es soltarle que está grandazo y bien cuadrado, como si tuviera el cuerpo ancho como un armario. Se usa para el pata que mete fierro en el gym y ya se le marcan los brazos y el pecho. Es medio en broma, pero también con su respeto.

"Oe, ¿viste a Alex? Desde que se metió al gym está hecho un ropero, ya no entra ni en el micro con esa espalda."

Pausa chistera

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