Apodo en plan carrilla, medio cariñoso y medio pasado, para alguien con las orejas grandes o muy salidas. La idea es que parecen aletas de pescado abiertas, bien desplegadas. Se usa entre compas y en confianza, porque si lo sueltas con alguien que no aguanta vara, se arma el drama. Tiene su maldad, pero da risa.

"Ya llegó el ala de pescado, ese vato oye el chisme desde la esquina. No te agüites, compa, mejor ponte la gorra y vámonos por unas tortas."

Pausa chistera

Sabemos que has venido a culturizarte, pero aquí nos gusta despistar. Mientras tu cerebro procesa expresiones callejeras, nosotros le colamos un chiste por la puerta de atrás.

Si no te ríes en 10 segundos, te hacemos un descuento. Palabra de duende.

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