Te cayó el chombo
Se dice cuando a alguien lo cachan en la mentira o lo agarran en la movida, y ya no hay cómo zafarse. Es como que te cae el peso de la evidencia y quedas exhibido, con cara de ¿y ahora qué digo? Muy de cuando andas de vivo y te sale el tiro por la culata.
Estar en la altura
En Tabasco se dice cuando andas bien arriba de ánimo: contentísimo, emocionado o con la vibra por las nubes, como si todo te saliera redondo. También puede sonar a que traes el ego inflado o que te sientes bien pro por algo. Es de esas frases que pintan el mood sin tanto drama, y sí, se pega.
Se vino el chipi-chipi
Dicho tabasqueño para avisar que empezó a caer una llovizna ligera, de esas que no te empapan al instante pero sí te dejan todo húmedo y con olor a tierra. Es como decir que la lluvia llegó en modo suave, sin drama, pero constante. Ideal para cuando el cielo se pone gris y te arruina el plan poquito a poquito.
Hacer un peñón
En Tabasco se dice cuando alguien se suelta de más en la fiesta y arma el desmadre bueno: pierde tantito la pena, se prende durísimo y acaba haciendo locuras, bailando arriba de las sillas o cantando como si fuera concierto. No siempre es mala onda, a veces solo significa que se puso bien intenso. Y sí, suele dar pena al día siguiente.
Estar con la macana
Se dice de alguien que anda de malas, fastidiado o con ganas de bronca, como si trajera la macana lista para repartir aunque nadie le haya hecho nada. Es esa vibra de estar bien atravesado y contestar feo por cualquier cosa. Úsala cuando alguien trae el genio suelto y mejor ni te le acerques.
Armar la guerra
Se dice cuando alguien va a armar un lío grande, un escándalo o un pleito por cualquier cosa. Es como ponerse en modo drama y hacerla de pedo a lo bestia, de esos que contagian a toda la casa. Muy de advertencia: si sigues, se viene el desmadre. Y sí, suena más épico de lo que es.
Seña
En Tabasco, una seña es ese manotazo leve, zape o pellizquito con el que tu mamá te corrige sin armar show. No es una golpiza, es el aviso oficial de que ya te pasaste de listo y toca enderezarte. Suele venir con mirada asesina y la amenaza clásica: te quito el internet, el cel o la salida.
Echarse un coyotito
Se dice cuando te vas a echar una siestita corta, casi siempre después de comer bien y con el calorón encima. Es el clásico sueño traicionero de sobremesa: te recuestas “tantito” y cuando acuerdas ya se te fue la tarde. Muy de clima pesado y panza llena. Y sí, cae como bendición.
Ir con el choco-pan
Dicho tabasqueño para decir que alguien va lento, con calma y sin meterle prisa a nada. Se suelta cuando el otro va a paso tortuga, como cuidando el aire en pleno calor y humedad. No es necesariamente insulto, pero sí lleva su carrilla. Vamos, que vas despacito y a tu ritmo.
Por un tubo, papi
Se dice cuando hay un montón de algo, en plan que sobra y sigue saliendo como si viniera directo de una tubería infinita. Vale para comida, dinero, chismes, trabajo o lo que sea. En Tabasco suena bien sabrosón si le metes el papi al final, como rematando la presumida.
Estar al chocolate
Se dice de alguien que anda bien perdido, desconectado o que no agarra la onda de lo que está pasando. Vamos, que está en su mundo y no se entera ni del saludo. En Tabasco suena a que traes la mente en otro lado y por eso la riegas con cosas bien básicas. Tiene su gracia, pero desespera.
Repujito
En Tabasco se usa como apodo cariñoso y medio burlón para alguien que anda remendando, parchando o intentando revivir algo que ya no da para más. Es como decir: ya suéltalo, compa, eso está en las últimas. Va con ternura, pero también con esa risa de quien ve venir el desastre.
Semillita
Apodo cariñoso y medio coquetón para alguien que te late y con quien ves futuro, como diciendo que ahí va germinando algo bonito. Se usa para tirar la onda sin ponerse intenso, con ese toque juguetón de romance en potencia. No es la frase más estándar, pero en contexto suena tierna y hasta cursi, y funciona.
Ando bien tsunami
Se dice cuando traes un cansancio brutal y vas en modo zombi, como si el sueño te hubiera pasado por encima. No es que estés triste ni nada, es que ya no das una y solo quieres cama, silencio y que nadie te hable. Muy de andar desvelado o crudo. Y sí, da risa lo dramático que suena.
Tarde de bombón
Se dice cuando la tarde te sale bien rica y tranquila, de esas que se sienten dulces y reconfortantes. Plan relax total: atardecer bonito, antojito, cero pendientes y la cabeza en modo avión. No es que haya bombones de verdad, es que el momento está tan a gusto que dan ganas de presumirlo.
Andar tras la chuleta
Se dice cuando alguien anda buscando chamba o dinero para sobrevivir, pagar la renta y no quedarse sin un peso. Es como ir detrás del sustento, del día a día, sin tanto drama pero con la realidad bien puesta. Muy de andar moviéndose, tocando puertas y viendo qué sale. Y sí, a veces toca.
Estar bramando
Se dice cuando traes un hambre brutal, de esas que te rugen las tripas y ya andas medio fiera buscando qué caerle. Es como decir que estás muerto de hambre, pero con más drama y más barrio. Ideal para cuando no has comido en horas y cualquier taco te parece un banquete.
Andar bien tumbado
En Tabasco se dice cuando alguien trae un flow bien relajado y con actitud, como de no andar rogándole nada a nadie. Puede ser por la ropa, la forma de caminar o la vibra de seguridad. No es estar tirado en el sillón, es andar suelto, con estilo y cero estrés. Y sí, se nota a kilómetros.
Ala de pescado
Apodo en plan carrilla, medio cariñoso y medio pasado, para alguien con las orejas grandes o muy salidas. La idea es que parecen aletas de pescado abiertas, bien desplegadas. Se usa entre compas y en confianza, porque si lo sueltas con alguien que no aguanta vara, se arma el drama. Tiene su maldad, pero da risa.
Chamba sabrosa
Se dice cuando un trabajo está bien a gusto: tranqui, sin presión y hasta te la pasas bien mientras chambeas. No es que no hagas nada, es que el ambiente está ligero y el día se va volando. Muy de barrio para presumir que te tocó una chamba cómoda. Y sí, suena rico.
Andar choco
En Tabasco se dice cuando andas medio perdido, confundido o sin agarrar la onda. Es ese momento en que te hablan, te explican algo o pasa un rollo y tú nomás estás con cara de ¿qué? También puede sonar a que andas atarantado o distraído. Muy útil para admitir que no entendiste ni tantito.
Estar echando la maca
En Tabasco se dice de alguien que anda “trabajando”, pero en realidad está más tirado que chamaco en hamaca. O sea, se la pasa descansando, haciéndose güey o aflojándole bien sabroso, como si estuviera echado en la maca. Sirve para carrillear al flojo que presume chamba, pero nomás no rinde.
Sudar helado
Se dice cuando hace un calor tan bestia y húmedo que ya no sabes ni qué te pasa, como si en vez de sudar normal sudaras frío. Es una forma exagerada y chusca de quejarse del bochorno y del agobio, muy de clima tropical. Vamos, que el cuerpo ya está pidiendo sombra y ventilador.
Echar el chicle
Se dice cuando alguien anda ligando sin disimulo, tirando labia y aventando miraditas y sonrisas a ver quién cae. Es coqueteo descarado, de ese que se nota desde la otra esquina. Puede sonar juguetón o medio encimoso, según el tono y la confianza. Si lo hace con todo mundo, ya es deporte.
Andar en curso de güiro
Se dice cuando dos personas andan empezando a salir o a coquetear, como en plan tanteándose para ver si hay química. No es noviazgo formal todavía, más bien están en la etapa de miraditas, mensajitos y pretextos para verse. Suena chusco porque lo pinta como si fuera una clase para aprender a ligar.
Dar el chisme
En Tabasco se usa para cuando alguien suelta el chisme, o sea, cuenta el cotilleo jugoso que traía guardado o que todo mundo quería saber. Es pasar el dato con morbo, detalle y tantita malicia, como quien no quiere la cosa. Ideal para la sobremesa, el grupo de Whats y el vecindario.
Cheroco
En Tabasco se usa para decir que alguien está raro, sacado de onda o medio peculiar, de esos que siempre traen una ocurrencia. No siempre es insulto, muchas veces va con cariño o en plan cotorreo, como cuando tu compa hace algo bien random y te da risa. Sirve para personas y también para actitudes.
Dejar en stand by
Se dice cuando alguien te deja en pausa, sin respuesta clara ni plan cerrado. Te trae con el pendiente, te da largas o te promete y luego se desaparece, como si tu vida fuera una pestaña abierta que nunca carga. Es medio anglicismo, sí, pero en la calle se usa un montón y desespera sabroso.
Quebrarse la chancla
En Tabasco se dice cuando te pasa algo bien penoso o te sale el tiro por la culata y quedas en ridículo. Es como decir que te tropezaste socialmente y todo el mundo lo vio. No es literal, claro, pero la imagen de la chancla rota en plena calle explica perfecto la vergüenza ajena.
Choco
En Tabasco, choco es como decir tabasqueño, y también se usa de apodo cariñoso entre compas. Puede ser identidad y saludo a la vez, tipo oye, mi choco. Suena cercano, de barrio y con orgullo local. Ojo, según el tono puede ir de broma o de pura confianza, pero casi siempre es buena onda.
Planchar la oreja
Se dice cuando te vas a dormir, normalmente de golpe y bien a gusto, como si dejaras la oreja pegada a la almohada y ya no hubiera vuelta atrás. Es una forma muy coloquial de decir que te vas a echar un sueñito o a caer rendido. Ideal después de una comilona o un día pesado.
Agua de diablo
En Tabasco le dicen así a un agua fresca casera bien dulce y bien cargada, de esas que te reviven con el calorón pero también te dejan acelerado. No es que lleve alcohol, es más bien por lo potente que sabe y lo fácil que entra. Te tomas un vaso y ya andas sudando y feliz.
Echar choco
En Tabasco se dice para ir a relajarse y pasarla a gusto, sin prisas, echando plática, risas y desestrés. Es como armar el plan tranqui de siempre, ya sea en el café, en la banqueta o donde caiga, nomás para convivir y desconectar un rato. Suena bien tabasqueño y bien sabroso, la neta.
Huele a chipotazo
Se dice cuando algo pinta a bronca, a pleito o a que se viene un desmadre, aunque todavía no haya explotado. Es como oler el drama antes de que empiece, ya sea en una relación, en la chamba o en una reunión familiar. Muy tabasqueño y bien sabroso para avisar: aquí va a tronar algo.
Estar como agua de pozo
En Tabasco se dice de alguien que anda bien tranquilo, sereno y sin una sola prisa, como el agua de pozo que está quietecita y fresquita. Es esa calma de cuando ya se resolvió el pendiente, te sientas y te vale el mundo. Suena muy de rancho y tiene su encanto, la neta.
Echar guasa
Se dice cuando alguien está bromeando, vacilando o tirando carrilla sin mala leche. Es esa burla juguetona que va con sonrisita y tono relajado, como para aligerar el ambiente o picar tantito a un compa. Si te lo dicen, no es para pelearse, es para no ponerse tan serio. Y sí, tiene su encanto.
Andar bien asado
Se dice cuando alguien anda bien encabronado, de malas y con el coraje a tope. Es como traer el enojo hirviendo, listo para brincar por cualquier cosita. En Tabasco pega doble porque con ese calor cualquiera se “asa”, pero aquí no es por el clima, es por el coraje.
Dar cabo
En Tabasco se dice cuando alguien la riega y deja algo hecho un desastre, como arruinar un plan, echar a perder una comida o descomponer algo por torpe o por andar a las prisas. Es muy del rollo de meter la pata, pero con ese toque local de ya valió. Y sí, suena a regaño con cariño.
Echar el canario
Se dice cuando ya traes la arcada en la garganta y estás a nada de vomitar, casi siempre por pasarte de copas o por una mezcla mortal de comida y alcohol. La imagen es que vas a “sacar” un canario del estómago, como si tu panza fuera jaula. Suena chistoso, pero en el momento no da risa.
Andar como pez en el agua
Se dice cuando alguien está en su elemento y se mueve con soltura, como si la situación fuera su casa. Puede ser en un trabajo nuevo, en una fiesta o en cualquier ambiente donde encaja a la primera. No es que sea presumido, es que se le nota la confianza y la comodidad. Vamos, que anda bien a gusto.
Morirse de risa
Se dice cuando algo te da tanta risa que sientes que te vas a desmayar de la carcajada. No es literal, claro, pero pinta perfecto ese momento en que ya no puedes ni hablar y te duele la panza. En Tabasco se suelta mucho para exagerar el cotorreo, y la neta, a veces sí parece deporte extremo.
Tamuguearse
En Tabasco se dice cuando alguien se suelta a bailar bien intenso, meneándose de más y haciendo show como si la pista fuera suya. No es solo bailar, es retorcerse, sacudir el cuerpo y andar bien prendido con la música. Suele decirse en plan de carrilla, pero con cariño, porque da risa verlo.
Dar el ranazo
En Tabasco se dice cuando alguien se pone a presumir, a hacerse el muy muy o a querer mandar, pero nomás no le sale y termina quedando en ridículo. Es como echarse flores sin tener con qué y que la banda te baje de golpe. Suena burlón y bien de carrilla, la neta.
Ponerse a chillar
En Tabasco se usa para decir que alguien se pone a gritar o a pegar alaridos de golpe, ya sea por susto, coraje o puro drama. No es exactamente llorar, es más bien armar escándalo con la voz. Sirve para burlarte un poquito cuando alguien exagera y se prende por cualquier cosa.
Nacer patas pa' arriba
Dicho tabasqueño para soltar que alguien nació con la suerte volteada o con el destino atravesado. Se usa cuando una persona siempre anda metida en broncas, le pasa una tras otra o todo le sale al revés, aunque no sea su culpa. Es como decir que vino al mundo chueco, y ni modo, así le tocó.
Caerle de sopetón
Se dice cuando alguien aparece de golpe, sin avisar y te agarra en curva. Es la típica visita sorpresa que te encuentra en chanclas, con la casa patas arriba y cero dignidad. También vale para planes o noticias que llegan así, de trancazo. Muy de la vida real, y a veces hasta da coraje.
Echar chal
En Tabasco se dice cuando te pones a platicar a gusto, largo y tendido, de lo que sea, normalmente con un refresco, una chela o algo pa’ botanear. Es el plan tranqui de sentarse a tirar verbo y ponerse al día. Casi terapia de banqueta, y la neta sí se disfruta.