Se dice de alguien que va con una calma eterna, sin apuro y a paso de tortuga, como si el mundo lo estuviera esperando. Puede ser porque está tranqui o porque es medio colgado, y suele sonar a reto cariñoso. Ideal para el que llega tarde a todo y encima se toma su tiempo. Y sí, desespera un poquito.
"Dale, Juan, dejá de andar con pachorra que el asado ya está y vos seguís caminando como si fueras de paseo por la plaza."